viernes, 12 de marzo de 2021

DE MUCHO, UN POCO/Feminismo, movimiento mundial

Algo sucede en nuestra sociedad tradicionalmente machista. Numerosos varones, sobre todo quienes registran actividad política, evidencian cierto temor de ser pillados simpatizando con las causas de las mujeres. Complejo de culpa, o tal vez el recuerdo de las saetas versificadas de Juana de Asbaje y sus “acusaciones sin razón”.
Grupos de románticos -ignorancia o mala fe-, trastocan el verdadero sentido de la fecha convirtiéndola en un día de fiesta. Como el catorce de febrero o el diez de mayo, en marzo rinden homenaje al amor, a la amistad, y celebran a las novias, a las esposas o a las “cabecitas blancas” con chocolates, serenatas y electrodomésticos.
La novelista nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie tiene una frase sin desperdicio: Mi bisabuela no conocía la palabra feminista, pero no quiere decir que no lo haya sido. Para la escritora africana, feminista puede ser un hombre o una mujer que acepta que existe un problema de género y debe arreglarse o mejorarse.
El ocho de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer y el movimiento expansivo en defensa de los derechos de las mujeres llamado feminismo. En el mundo que se considera libre se promueven desde encuentros de corte intelectual hasta toma de espacios con manifestaciones masivas. La intensidad y gravedad de cada evento depende del interés de la clase en el poder y del peso de los agravios que lo sustentan.
La batalla de las mujeres mexicanas no es la misma que la de otros países. Aquellas pugnan principalmente por un futuro igualitario sin estigmas, estereotipos o violencia. Igualdad de derechos y oportunidades con independencia de género. Aquí, ya se está afirmando la tendencia a constituir equipos paritarios, que de por sí es un adelanto.
La batalla de las mujeres avanza de manera acelerada y bajo distintas estrategias. No son lo mismo, ya lo dijimos, las banderas de lucha de las españolas, argentinas o chilenas que las de las mexicanas. Los feminicidios de aquellos países no se parecen en número a los nuestros, y si se observa, ahí es impensable un candidato acusado de violador.
Aquí los argumentos principales se basan en la creciente violencia de género. A nuestra sociedad muchas veces hipócrita parece preocuparle cada vez menos que una mujer salga de su casa a su trabajo y no regrese, o que un novio o esposo demente asesine sin el menor arrepentimiento. De remate, justicia lenta y elevadas cifras de impunidad.
Seguro habrá muchos mexicanos con clara conciencia de las tragedias a que se exponen las mujeres por el hecho de serlo, desde la discriminación laboral, social y cultural hasta la misoginia expresada en actitudes ofensivas, gestos obscenos, palabras hirientes, malos tratos o agresiones físicas, que van de los toqueteos a los golpes y hasta el feminicidio.
El movimiento lo combaten de cualquier manera. Bajo estrategias de victimización culpan a adversarios políticos de su sostenimiento, mientras a ellas las acusan de todo. Se resisten a hacerlo, pero alguna vez las reconocerán como luchadoras sociales. El movimiento avanza pese a la oposición de otras mujeres que las acusan de nazis, vandálicas y provocadoras.
No se ve en la lucha femenil alguna actitud para dañar la figura presidencial o afectar los programas del gobierno. No es, no se aprecia por ninguna parte un movimiento financiado, estimulado o manejado por adversarios políticos. Pensar así es ofender la inteligencia de las mujeres y aislar a los gobernantes.
Ha quedado lejos aquel uno de diciembre con un nuevo presidente caminando entre la multitud y participando de su contento. Distante el que afirmaba que el delincuente más cruel es un ser humano con derechos. Contrasta con un mandatario recluido en su fastuoso palacio rodeado de vallas metálicas y cientos de policías apostados del techo a los cimientos.
Hubiera agradado un líder sensible, empático, rompiendo las reglas de la seguridad personal, abrazando y haciendo suyas las causas de las mujeres de “su pueblo”. O quizá cediendo el paso a un contingente de las inconformes para estrechar los lazos, declararse feminista, mostrarse decidido a ponerse al frente de su movimiento, y comprometiéndose a castigar con el peso de su poder a todo aquel que atente tan solo un poco en contra de nuestras mujeres.

Un nuevo linchamiento popular
Hoy al lector le toca juzgar, al columnista sólo comentar sin emitir juicios de valor. El presidente de todos los mexicanos y titular de uno de los tres  poderes de la Unión, el ejecutivo, Andrés Manuel López Obrador, pidió -lo que en el argot mañanero equivale a ordenar-, “revisar la actuación del juez federal que concedió tres suspensiones provisionales en contra la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica”.
Si se aprecia bien, el primer mandatario no ordenó primero a sus subalternos, Secretaria de Energía y director de la Comisión Federal de Electricidad, analizar los fundamentos técnicos y jurídicos en los que el juez unitario basó la concesión de tales suspensiones y, a través de sus respectivas áreas legales, interponer los recursos de revisión que correspondan para revertir el fallo del juzgador.
Eso sería lo lógico, además, exponer con todo respeto sus argumentos y destacar el interés del gobierno en la reforma, sin soslayar, claro está, sugerir al otro poder soberano, el judicial, la revisión de la actuación del juez en este y en otros casos, si como se afirma, ha resuelto sin bases jurídicas en contra del estado mexicano. El Consejo de la Judicatura seguro atendería diligentemente la solicitud de su par y poder hermano.
Hacer lo contrario atenta contra la soberanía de un poder diferente, lo exhibe, y desvirtúa el espíritu del Constituyente de Querétaro y de la propia Constitución en su artículo 49 que señala que: “No podrán reunirse dos o más de estos Poderes en una sola persona o corporación, ni depositarse el Legislativo en un individuo, salvo el caso de facultades extraordinarias al Ejecutivo de la Unión, conforme a lo dispuesto en el artículo 29”. Y que se sepa, no ha habido ni hay ningún tipo de suspensión de garantías.
Lamentablemente en las “benditas redes sociales” se ha levantado una ola de indignación de “especialistas” en todo, menos en ortografía y sintaxis. Piden castigo en contra del juez por “traidor a la patria”, sin la menor idea de la tarea de un juzgador. Lo peor, azuzados por las palabras de su líder, hablan de la toma de las oficinas del “traidor”, para sacrificarlo en la hoguera en medio de alguna plaza pública a la voz de “Es un “onor” linchar por "horden" de Obrador”.

... Y ALGO MÁS

El nuevo Secretario General de Gobierno
Tardó poco Jorge Argáez en adaptarse, o readaptarse a la Secretaría General de Gobierno a la salida de Pedro Armentía, quien se dedica de tiempo completo a las campañas de la Alianza Va por Campeche. Argáez ya había ocupado el puesto sustituyendo a Roberto Sarmiento en parecidas circunstancias. Acompañó al gobernador en sus giras por el estado y tuvo mucha actividad en redes sociales destacando el trabajo de gobierno de Carlos Miguel Aysa González.
Estuvo junto al gobernador durante la video conferencia de la Mesa Estatal para la Construcción de la Paz, una de las novedades en tiempos y circunstancias diferentes. Virtualmente enlazados, los titulares de Salud, Fiscalía y autoridades navales, militares y de la Guardia Nacional, dieron seguimiento a los temas de salud y seguridad, y se exhortó a los campechanos a aplicar medidas sanitarias y respetar los protocolos en aras de evitar o reducir casos de Covid-19.

Cómo van las campañas
A la fecha dos candidatos de las diferentes coaliciones se han inscrito ante el Instituto Electoral del Estado de Campeche: Christian Castro Bello en un acto muy nutrido de gente entusiasta y participativa. No faltaron las críticas, por supuesto de sus adversarios políticos. Bien organizada y tranquila con panistas, priístas y perredistas, entrados y entusiastas.
Por el otro lado, Layda Sansores San Román quedó también registrada. Lamentablemente, durante el acto hubo roces e inclusive un accidente en el que resultó lesionada una reportera. Se desconoce la gravedad de la lesión que todos desean haya sido sin consecuencias. Faltó, eso sí, una disculpa a la afectada, que ha sido negada acusándola de “prensa fifí”. Así son los accidentes, nadie está libre de ellos, pero la cortesía y la solidaridad con una modesta trabajadora de la comunicación, no estarían de más.
Ojalá la autoridad electoral tenga una participación más efectiva que otras veces, el caso lo amerita. O mejor aún, que por propia iniciativa, los candidatos directamente o a través de sus representantes, discutan civilizadamente para establecer las reglas de la contienda y, principalmente, se comprometan a acatarlas, para que el que está en curso sea uno de los procesos más limpios y confiables de lo que va del siglo.

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