viernes, 1 de octubre de 2021

DE MUCHO, UN POCO/El pan sin libertad no es alimento

Eran los tiempos duros de la llamada Guerra Fría. Eran los días de la Crisis de los misiles que, sin saberlo ni entenderlo, puso a la población entera de mitad del siglo veinte, ante el enorme riesgo de vivir frente a nuestra casa común, litoral de por medio, los horrores de una guerra que no estaba en sus recuerdos.
La diplomacia, la prudencia, la inteligencia o la fuerza de la razón antes que las razones que impone la fuerza, iluminaron el entendimiento de dos poderosos líderes que decidieron dejar al mundo en paz. Kennedy y Kruschev dieron reversa a sus acorazados, regresaron los aviones a sus hangares y los submarinos nucleares a sus bases. Los misiles se desactivaron y el mundo siguió su marcha.
Ahí comenzó una era de cierto y relativo bienestar para los hermanos cubanos tan sufridos tras años de una dictadura pro norteamericana, seguida de una suerte de viraje a la izquierda que, según el ensayo Escucha, yanqui del cincuenta y nueve me parece, habrían transformaciones sociales y políticas que repercutirían en el ámbito de todo el Continente. La potencia del norte, simplemente, lo ignoró.
Eran esos tiempos de la guerra sin balas que impulsaba a las potencias de ambos hemisferios a invertir enormes cantidades de recursos que a sus mismos connacionales les eran indispensables, en aras de impedir el paso del contrario. Capitalismo y comunismo, no había una tercera vía.
La isla mayor de las Antillas empezó a recibir dinero en abundancia, alimentos, combustibles, armamento, y hasta tropas de apoyo. Fueron los tiempos de la abundancia, y también de la proliferación de ojos azules, cabellos rubios, y el uso de nombres como Natasha, Tatiana, Ekaterina, Nikolay, Vladimir, Yuri, etc.
Hubo tal auge que las fuerzas caribeñas decidieron expandir su revolución a través de la Operación Carlota (nombre de una esclava negra que lideró dos sublevaciones de esclavos). Entró a la guerra de independencia angoleña exportando tropas desde La Habana hasta Luanda. Década y media de batallas, y hay por ahí una película cómica relacionada con los militares barbudos vestidos de verde olivo en medio de la selva africana.
Un conocido político campechano de la segunda mitad del siglo anterior, frente a la bonanza del país caribeño por la abundancia de apoyos soviéticos, atendiendo a que entre los habitantes de la isla no había la escasez que aquí se sufría, solía repetir: Los regímenes comunistas garantizan el pan, pero no la libertad. Los capitalistas garantizan la libertad, pero nunca el pan. Y concluía que, el pan sin libertad no es alimento. La historia continuará.

Deseo un México en paz
Lo he escrito y lo volveré a hacer cuantas veces lo considere necesario: no estoy convencido de que el país esté siendo conducido adecuadamente, y que esté yendo por un buen camino. Ojalá me equivoque, y si es así lo gritaré a los cuatro vientos.
No soy fan del presidente, lo digo y lo reitero, pero le tengo respeto por su condición de jefe de las instituciones nacionales. Su esposa es una mujer, y aunque no le guste el título de "primera dama", merece también el mayor de los respetos.
No más insultos y apodos de ninguno de los lados, y ojalá las mañaneras sirvan de lazo de unión antes que de plataforma para subvertir la paz y el orden que, si no nos afanamos, en un momento dado van a salirse de control.

… Y ALGO MÁS

Los treinta y uno del patíbulo
Vaya que el asunto de los científicos, intelectuales y ejecutivos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología está levantando ampolla. Considere si no es así, habida cuenta de que el poder judicial está siendo puesto a prueba por un ala del ejecutivo que quiere enviar a toda costa a un sector importante de la cultura mexicana al basurero de la historia, y de encima, hacerlos prisioneros ignominiosamente para investigarlos.
Pero no es sólo enviarlos a la cárcel, se trata de sumirlos además, en una de las más asquerosas y denigrantes prisiones que avergonzarían a las sucias mazmorras de aquel remedo de penal que fuera el castillo de San Juan de Ulúa. Hasta el tristemente célebre Chucho el Roto habrá corrido mejor suerte que la que mexicanos ilustres sufrirían en el penal de Almoloya.
Difícil que haya un solo juez que se atreva a expedir una orden de aprehensión colectiva sin basarse en una carpeta de investigación creíble. Ni los reos más perversos merecen ese tratamiento del que la Suprema Corte de Justicia no ha dicho esta boca es mía, aunque ya sabemos que sus decisiones suelen tardar, si recordamos el caso del ministro presidente que después de meditarlo prefirió rechazar el intento de su reelección.
En tanto otra cosa sucede y puede consumarse un acto tan denigrante, la Organización fundada por premios Nobel, asombrada, ha expresado preocupación por semejante aberración jurídica que, a nuestro juicio, podría tratarse además de un acto de venganza, un nuevo distractor frente a la prueba de fuego de la reforma en materia eléctrica.
Se ha sumado la International Human Rights Network of Academies and Scholarly Societies (Red internacional de academias y sociedades académicas de derechos humanos). El organismo ha declarado que las acciones emprendidas por la FGR contra científicos son incompatibles con los pactos internacionales suscritos por México.

Las mañaneras, versión local
Las charlas de los martes, y ya vamos por la tercera, poco a poco van dibujando formas en lo que a organización se refiere. El sexenio es muy joven, y es además de deseable, totalmente posible que al paso de las semanas constituyan un aporte a la sociedad.
Dicho sin el menor sesgo peyorativo, el ejercicio de comunicación Martes del jaguar, por su frecuencia semanal, permite contar con tiempo para  armar su entramado. Siete días y un fin de semana incluido, es lapso suficiente para preparar temáticas de interés general.
Que el espacio de comunicación aporte algo a la sociedad, entre otras cosas, saber cómo van los gobiernos que escogió. Que la diferencia con las mañaneras de Palacio Nacional sea fundamentalmente dar a conocer logros y planear acciones antes que escoger villanos y dividir y polarizar a los campechanos ¡Que así sea!

El asunto de las fachadas
El martes anterior lo comentamos: el atractivo que permitió que la ciudad de Campeche se insertara en el mapa turístico mundial a partir del título de Patrimonio de la Humanidad otorgado por la Unesco, es en buena forma la belleza de sus hermosas fachadas.
Los muros viejos, las vigas y “viguetillas” de madera de los techos, las arcadas, portones y zaguanes que aún se encuentran de pie, se han impuesto a las limitaciones presupuestales y económicas, a partir de que el “consorcio sin humaredas” es y será fuente de ingresos.
Quienes mueven la economía local coinciden con nuestro punto de vista y a su vez consideran que, “…no sería bueno para Campeche que pierda el título de Patrimonio cultural de la humanidad, esto, ante los pocos intentos de mantenimiento que hay en las casas ubicadas en el primer cuadro de la ciudad, por lo que considera se deben de realizar acciones para la restauración de las viviendas ¡Resulta claro!




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