sábado, 12 de noviembre de 2016

Don Bernardo Zetina Briceño, un buen hombre, un hombre bueno




El autor, modesto escribidor, se ha propuesto desde siempre tratar de ser positivo en sus apreciaciones y antes que golpear por morbo, interés, o por el prurito de lastimar, prefiere referirse a algún buen ciudadano que merezca un reconocimiento por su trabajo, por sus aportaciones a la sociedad, o simplemente por ser eso, un buen ciudadano.
En varias ocasiones se ha dicho también que este segmento no es para escribir biografías extensas y detalladas de quienes con su nombre adornan el espacio, basta para ello con algunos datos generales; en esta ocasión, aunque me gustaría tener más información del personaje, la falta de ellos no será limitante para destacar lo mejor que conocí de Don Bernardo Zetina Briceño.
Lo recuerdo de mi niñez, siempre impecablemente vestido de pantalón oscuro, reluciente camisa blanca de manga larga y debajo una playera “zaga” del mismo color. Zapatos negros muy lustrosos completaban su atuendo.
Formó parte de la clase política de los chenes la primera mitad y parte de la segunda del siglo anterior. Siempre fiel y cumplido en sus encomiendas oficiales en el ayuntamiento del pueblo, como escribano, secretario, juez de paz, oficial del registro civil, y muchas tareas más que desempeñó siempre con acrisolada honestidad. Priista fiel, siempre presente en cuanto acto fuera convocado.Con una disculpa cumplida si omito alguno, extraigo de los recuerdos los nombres de los hijos que Don Bernardo y su esposa, la amable señora Doña María Balmaceda, trajeron a este mundo para nutrirlos físicamente con su trabajo honrado, y espiritualmente con su amoroso ejemplo: Ana, Aurea, María de la O., e Isabel, las mujeres. Ismael, Bernardo, (Lolo, no recuerdo su nombre) y Crisanto, los varones. Chabela y Cris, los menores, mis amigos y compañeros de estudios en la vieja primaria “18 de Marzo”.
Fue Don Bernardo por muchos años cronista del pueblo y del municipio, corresponsal de un diario de circulación peninsular, escritor, autor entre otras obras del libro Política Revolucionaria en Campeche, 1857-1871. Ediciones del Gobierno del Estado1979. Poeta, autor de bellos sonetos y compilador acucioso de material gráfico y literario de cuanto acontecimiento social y político tuviera lugar en Hopelchén. Inolvidables fotografías que de repente publica mi amigo Crisanto, me hacen regresar en el pasado a las muy lejanas épocas de la niñez y la juventud.
Una de mis fantasías, lo confieso, consiste en tener algún día frente a mis ojos los álbumes en los que Don Bernardo Zetina archivaba meticulosamente con fechas y nombres, recortes de prensa y fotografías de hechos históricos que debieran estar en alguna biblioteca u otro espacio público para disfrute de las nuevas generaciones y como una oportunidad de conocer a sus antepasados. Que así sea.

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