lunes, 29 de mayo de 2017

DE MUCHO, UN POCO/Dichos y refranes, manifestaciones de sabiduría popular



Leo por ahí, en el capítulo veintiuno de la gloriosamente universal obra del celebérrimo “Manco de Lepanto”, Don Miguel de Cervantes y Saavedra, una cita atribuida al generoso Hidalgo, Don Quijote de la Mancha. Dice ésta: “Paréceme Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas”. ¿Cuantos refranes hay escritos en la obra?. ¡Cientos, y todavía vigentes!.
No es fácil distinguir las diferencias entre un refrán, un adagio, un aforismo, una sentencia, un proverbio, o un simple dicho popular. La cuestión es que sin distingo, los que saben de lenguas han dado por aplicarles el término genérico de “paremias”, que derivado del griego, significa algo así como "aviso que se coloca junto al camino"; esto es, advertencias para orientar la ruta y hallar el rumbo correcto.
Diferencias, al parecer, existen entre el dicho y el refrán. El primero es una expresión popular que por su uso común, poco a poco se va formalizando, y el otro, es la expresión ya conformada y aceptada de su contenido. El fin último que los distingue y hace distintos es que los refranes registran en su contenido una moraleja, que no es otra cosa que una enseñanza que se obtiene de una experiencia. Los dichos entonces, serían imágenes de lo que la gente va viviendo con el diario acontecer y que, con el tiempo, formarán parte del refranero.
Mi abuelo materno solía repetir entre otros, dos dichos populares. No eran de él, claro está, y seguro los escuchó de sus ancestros. Los repetía a menudo, principalmente cuando se aproximaba o ya se estaba en un tiempo político poco común: “Si quieres saber el nombre y apellidos de tus antepasados, métete a la política”, y otro: “Si no te gustan los resbalones, ni te acerques a la cocina”. Era viejo el abuelo Moncho, y era sabio, como casi todos los ancianos.
Ni político experto ni personaje destacado, ya lo he confesado, tampoco periodista profesional aunque transite en el quehacer literario de este oficio; pero me queda claro que el político deberá ser siempre ecuánime y equilibrado; mientras, el periodista ha de ser objetivo, veraz y apegado a la verdad, y como opinaba el maestro en ética periodística, Javier Darío Restrepo, debe ser  buena persona, lector empedernido, recto y audaz, capcioso y ágil, curioso y con ojo crítico, investigador, sobrio al redactar, humilde.
Si así no fuera un  periodista, y se excediera o faltara a la verdad en lo que afirma sin incurrir en un ilícito por afirmaciones calumniosas contra alguna persona, sus manifestaciones no trascenderían del ámbito de ciertos sectores sociales bien informados. Las fallas y dislates del político, en cambio, podrían afectar a una comunidad, a un municipio, a un estado o, lo más grave, a toda una nación, y esa, esa es una gran diferencia.
El hombre, así definido por Aristóteles, es un animal político que por naturaleza propia y por gregarismo, está obligado y necesitado de vivir en una sociedad respetando sus reglas, no tiene otro remedio. El hombre político por su parte, además de sociable, debe ser apasionado, pero sereno; debe también estar bien informado y ser congruente. No se puede, no se debe ir por ahí ofreciendo cosas que no se podrá cumplir; ya tenemos experiencias de ese tipo en un parlanchín candidato que resultó un fiasco como gobernante.
El político debe tener fortaleza y ejercer la tolerancia, entendido esto como la disposición del cuerpo y, sobre todo, de la mente, para superar cualquier obstáculo que se le interponga con disposición de ánimo y ecuanimidad. Pero también, debe ser justo y justiciero, y aprender a aceptar lo que se dice de él, bueno o malo, y saber asimilarlo sin alterar su esencia.
Debe igualmente ser sobrio y equilibrado ante el halago fácil, para distinguirlo y no sucumbir a sus supuestos encantos; también, tolerante ante las críticas, para aprender de ellas y corregir la ruta que se sigue, un poco como aquel Sultán Harum al-Rashid de mis historias. Quien actúe diferente o piense lo contrario y se crea o se sienta infalible y centro mismo de todas las cosas, nada tiene que hacer en la política, y tal vez le habrá llegado la hora del retiro.
En el reciente affaire entre un periodista reconocido y un destacado político oposicionista, y, hoy por hoy, fuerte aspirante al máximo cargo de la república, se pudo escuchar frases plagadas de intolerancia. El político, contrario a la lógica, retó, cuestionó y acusó de todo a su entrevistador por no referirse a él como quisiera; le exigió objetividad, independencia y libertad, cualidades indispensables desde su punto de vista inquisitoriamente dictatorial.
Muestra clara de intolerancia y falta de argumentos. Perder los estribos en una entrevista periodística, obliga a pensar, aunque no se quiera, lo que podría ocurrir, llegado el caso, siendo funcionario, por agotamiento mental o capricho personal a la hora de la toma de una decisión trascendente que afectara a uno, a cientos, a miles, tal vez a millones de seres humanos.
Si el señor se siente cansado o agotado, si ya el raciocinio y la energía lo están abandonando, recuerde que tiene un camino en el retiro decoroso, en el alejamiento de los mítines, los estrados y los micrófonos. En fin, debe recordar que tiene un rancho hermoso con un nombre muy sugestivo; tal vez ahí podría irse para reflexionar y para encontrar el sosiego que ahora está necesitando.

Por qué me gusta escribir
“No viene al caso”, diría con seguridad alguno de mis antepasados; del modo que sea, no me seduce la idea de aceptar la desinteresada advertencia; sin embargo; algo me obliga a hacerlo para dejar en claro, más para mi persona que para otro, lo que estoy haciendo actualmente con lo que me queda de vida.
Pensionado al igual que mi compañera, y acostumbrados desde siempre a vivir en una decorosa economía familiar sin lujos y sin estrecheces –si alguien sabe algo diferente, por favor infórmeme-, actualmente no llevo a cabo por propia gustosa decisión, ningún tipo de actividad laboral, a no ser las propias del hogar y la familia.
No tengo ni busco empleo, cargo ni comisión alguna, que me resisto a desempeñar para no forzar la vieja maquinaria. Me gusta escribir, y si alguien me apura, desde el retiro laboral -un poco por placer y otro poco por complacer a la persona más cercana -mi musa-lazarillo-, a quien le agradan estos pergeños-, me he puesto a revivir historias de todos los tiempos, a las que algún día convertiré en un libro; las mismas historias que alguna vez posibilitaron el honor de resultar ganador del Concurso Nacional Literario “Memorias de El Viejo y la Mar” que convoca la Secretaría de Marina Armada de México.
Desde hace un par de años, formo parte del grupo de colaboradores del periódico EL SUR por una amable invitación de su apreciado director, don Jorge Elías Rueda Kobá; antes lo hice en las revistas “Edzná”, “Ho’p Kin”, “El Nuevo Espíritu Público”, y alguna otra; a cargo las dos primeras de mi inolvidable amigo Edilberto Soto Angli, y la última de mi gran cuate, Nicolás Canto González.
No soy pues, periodista de profesión, pero por cultivar uno o dos de los géneros, de alguna manera formo parte del gremio y por tanto, me afecta en lo interior notarlo algo dividido, y en ocasiones, indiferente. Me pesa sobremanera que algunos que en el pasado disfrutaron de las ricas mieles que manan de las infinitas fuentes del poder, se desgañiten culpando –justo o no- a quienes consideran que ahora las disfrutan. Golpean por interés, o por la idea vana de ser llamados a comprometer su silencio. ¡Mala cosa!.
Soy un escribidor costumbrista, diría un amigo ya mencionado, y es la verdad, quien no vive de su pluma y a quien nadie le paga por escribir, nadie le paga por alabar y defender, mucho menos por atacar sin fundamentos. Respetuoso de todos, y si algo hay que decir acerca de algún acontecimiento, sería citando el hecho, pero evitando en lo posible la persona, y mucho más a su familia. Repito lo que he dicho tantas veces: siento tal consideración por los demás que gustoso me quito los zapatos al caminar para no herir a las piedras.
Hablar bien para que me paguen, malo, pero hablar mal para ver si me pagan, peor. Dicho esto, el “escribidor costumbrista” ratifica que no es texto servidor, ni lame suelas, ni siquiera sabe ni le interesa saber lo que es un “chayo”, pero con el mayor gusto está dispuesto siempre a hablar bien de alguien que esté haciendo correctamente su trabajo. ¡No faltaba más!.   

… Y ALGO MÁS

Alejandro continúa su apuesta por el petróleo
Lo dijo en su campaña y desde su toma de posesión como gobernador, Alejandro Moreno Cárdenas le apuesta al petróleo y va con todo en la conquista de mejores tiempos para Campeche, a partir de una participación activa de las autoridades y particulares involucrados con la explotación del recurso. Insiste en aprovechar su existencia y la vocación energética de Campeche. Brinda a cambio la proverbial seguridad social campechana y ofrece certeza jurídica a los inversionistas.
Lo ratificó en la reciente Convención Nacional Petrolera “El nuevo Modelo Energético mexicano: La gran oportunidad”, en la que afirmó que su administración promueve la conformación de un grupo de proveeduría y proveedores locales para destinarlos a las actividades de exploración y extracción del petróleo; todo a partir de la conformación de una empresa integradora que ofrezca servicios a las plataformas marítimas en forma comparable a como lo hacen las grandes empresas trasnacionales.
Empresarios nacionales y extranjeros relacionados con la industria de hidrocarburos, se enteraron que Moreno Cárdenas está impulsando la creación de la Agencia Estatal de Energía, órgano público descentralizado al que se dotará de amplias facultades jurídicas, técnicas y operativas que permitan atender las oportunidades de inversión en el sector de la energía no renovable.
A ello agregaría la proximidad del establecimiento de la Zona Económica Especial (ZEE), la más grande del país, con una superficie de más de mil cien hectáreas, acceso a las instalaciones portuarias de Carmen y Seybaplaya, y el ofrecimiento de estímulos fiscales a las empresas en el polígono.
Todo lo anterior en su momento rendirá frutos a pesar de la negativa opinión de algunos –afortunadamente cada vez menos- agoreros del infortunio y la adversidad. ¡Al tiempo!.

Mejorar a Campeche es un compromiso de todos
Lo aprendí de niño, lo sigo pensando, un brochazo de pintura, una puerta nueva, una cortina instalada en tu casa, es la mejor inversión que puedes hacer para vivir feliz; esto se aplica con mayor razón cuando se trata de la casa de todos, de nuestra casa común, el Campeche de mis amores.
Sirva del comentario inicial para destacar la extraordinaria oportunidad de tener en esta misma casa común, nada menos que al vicepresidente de países del Banco Interamericano de Desarrollo, Alexandre Meira de Rosa, quien al lado del gobernador Alejandro Moreno Cárdenas, fue testigo de los avances de los programas de Ciudades Emergentes y Sostenibles, Fondo para el Medio Ambiente y Prodev que el organismo internacional lleva a cabo en la entidad. Los dos ratificaron el compromiso de fortalecer el trabajo coordinado para avanzar con mayor rapidez en la ejecución de proyectos que promuevan el desarrollo sustentable y eleven la calidad de vida de la población.
El titular del Ejecutivo afirmó que la suma de esfuerzos y voluntades hará realidad obras que contribuirán al crecimiento sostenible, como el saneamiento de la bahía de Campeche y de La Caleta, en Carmen. “Trabajar coordinadamente con el BID representa una gran oportunidad de poder complementarnos, de poder ayudarnos para construir mejores horizontes, estableciendo programas y proyectos claros, con metas que podamos alcanzar para beneficio de nuestra gente”, diría el gobernador.
Dentro del mismo tema, en otra actividad común, el secretario de gobierno campechano, Carlos Miguel Aysa González, con la representación del gobernador, puso en marcha el programa “Ilumina tu vida”, en un acto relevantemente simbólico, encendiendo el alumbrado de tecnología LED de la cancha de usos múltiples de la unidad habitacional Fidel Velázquez. Este proyecto que de manera conjunta promueve el BID junto con la empresa Philips. El programa se aplicará también en el campo deportivo “Víctor Ortega”, en Seybaplaya, Champotón.
Bienvenidas estas y otras acciones; la casa común, la casa de todos, nuestra casa bien lo merece.

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