lunes, 12 de junio de 2017

DE MUCHO, UN POCO/Libertad de Expresión, tema de siempre



Si se me permite decirlo, la celebración de la Libertad de Expresión fue este año de exitosa, lo siguiente. Cómo no serlo en esta que correspondió a su edición cuarenta y nueve. Dos generaciones desde que Carlos Joaquín Reyes Alpuche, periodista de singular talante y particular estilo, llevó a la práctica la iniciativa de su instauración. Eran tiempos suyos como diputado local, y del ingeniero Echeverría Castellot como gobernador; ahora y siempre, Don Eugenio, un extraordinario gobernante.
Es de suponerse lo que habrá de acontecer el año próximo, año también electoral, cuando se celebre la edición cincuenta de la jornada. Podría llamársele “Medio Siglo”, “Bodas de Oro”, o de cualquier otra manera que se refiera a ese tiempo. Media centuria de celebrar un acontecimiento de tal magnitud en un estado con las características de Campeche, se dice fácil, pero no lo es. Tendrá el año que viene este evento por sí mismo, visos de acontecimiento especial, de suceso histórico.
Esta ocasión como cada una de las anteriores, la celebración tuvo y seguirá teniendo de todo: el Concurso Estatal de Periodismo, el acto protocolario, hasta los festejos previos, y todos los que en adelante se den. Presentes desde lo más relevante del medio periodístico y del mundillo político, cultural e intelectual, hasta el más modesto reportero de alguna página electrónica de noticias, y si me apuran, alguno que otro agregado inesperado que contribuyó a enriquecer la diversidad de la asistencia.
Voy desde luego a referirme al Concurso Estatal, y no podría bajo ninguna circunstancia abordar el tema sin admitir que para saber cómo se dan estas cosas, el escribidor fue de los primeros en inscribirse; a la vez, uno de los siete participantes en la modalidad de columna. Para ello escogí una de mis consentidas, de esas que sin proponérmelo me remiten más que otras a etapas especialmente bellas de la larga existencia.
No puedo abstenerme de ser sincero para expresar a mi estilo, que como es natural y sin falsas modestias, tenía muchas esperanzas, fundadas o no, de obtener el triunfo, porque había escogido –ya dije-, uno de mis temas favoritos, tomado de una colaboración en EL SUR de fecha once de abril del año anterior. De algún modo -pienso-, propuse un estilo de columna variado, con la intención de ser original, y mejor aún, ameno, aunque me esté mal afirmarlo.
Tampoco puedo dejar de mencionar que, como la de todos los participantes, la motivación principal fue la económica –¡al chile!, diría el enlatador de conservas vegetales-, por dos razones: la primera, porque el billete me estaba haciendo una falta terrible, y la segunda, porque la vanidad, como le sucede a cualquiera,-lo quiera o no-, acompaña a todo mortal que busque vivir quince minutos de fama. Bueno, pero el jurado no tuvo la misma idea, y ya no hay remedio.
Otra vez; como siempre, hubo inconformidades; y otra vez, como siempre, estas no fueron más allá de veinticuatro horas después de concluir la obra, caer el telón y los protagonistas salir a saludar y agradecer al público. Lo cuestión es que, aunque parezca extraño, los inconformes fueron personas ajenas al mundo de la comunicación, o bien, gentes del oficio, pero de esos que claman y se desgañitan acusando fraudes anticipados, como si tuvieran una especie de don adivinatorio. Lo peor, que ni siquiera se atreven a contribuir con algún trabajo.
No debe desanimar a los organizadores, mucho menos a los desinteresados miembros del jurado calificador, mezcla de gente de experiencia con jóvenes de gran futuro, que sin presiones ni líneas se dieron a la tarea de revisar cientos de trabajos escritos y electrónicos para dar su veredicto final. No es ese trabajo, créanlo, tarea fácil.
Pero si algo hubiera de añadir y sugerir a los que hacen posible la celebración, sería que en el futuro se variara el formato tradicional y se impusieran algunas modalidades. Se trata de acallar desde el principio algunas voces de tonalidades discordantes y también, por qué no, de dar mayor certidumbre y credibilidad al referido certamen.
Nada de eliminar el premio en efectivo que es su incentivo principal, antes bien, hacerlo más interesante dividiéndolo entre tres finalistas en proporciones razonables. Si se hiciera, se daría un acto de justicia reconociendo a un segundo y a un tercer lugar. No es nada plausible que quien pierde por una nariz, puede suponerse el último.
Otra más sería que la fecha de recepción se señalara para una semana antes que la de la decisión, y que en ese lapso se diera a conocer el nombre y el trabajo de cinco semi finalistas, para después seleccionar los tres mejores y por ende los que resultarían premiados.
Finalmente, no me tomen a mal que exprese un reconocimiento muy amplio a los organizadores, al jurado y a todos los participantes, por supuesto incluidos los ganadores; con su participación contribuyeron y contribuyen a afianzar la idea de que en Campeche a diferencia de otras latitudes, existe libertad, y a nadie hasta donde se sabe se persigue por sus ideas o por sus expresiones.
Esto es, reforzar el concepto de que en la actual administración, en esta tierra de Pedro Sáinz de Baranda y Justo Sierra Méndez se respeta la integridad, la libertad y el derecho de los campechanos de decir lo que les plazca, y como expresara el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas en la ceremonia de premiación: “Queremos un estado de voces y no de silencios; las voces nos convocan y nos motivan; los silencios callan y enmudecen, y en Campeche, no estamos para callar nada”.
No sé ustedes, pero yo estoy plenamente de acuerdo.

Las elecciones en el Estado de México
Los comicios en el Estado de México, lo mencionamos en la columna anterior, tuvieron los resultados anunciados y por supuesto, esperados. La jornada electoral se dio sin mayores contratiempos ni hechos violentos a pesar de lo complicada que lucía la contienda.
El cómputo distrital, como también se esperaba, concedió el triunfo al candidato priista en la proporción de casi tres puntos en comparación con su más cercana contendiente morenista. Este porcentaje ya se había anunciado y así mismo lo destacaron los conteos preliminares.
Se espera irremediablemente un conflicto legal que va a recorrer todas las instancias, y es más que previsible que únicamente concluirá con la decisión que tome la autoridad federal después de transitar por las locales que seguro ratificarán lo que decida la autoridad electoral estatal.
Lo deseable es que al final de la larga ruta, el ganador y por ende quien ocupe la gubernatura de la entidad, tenga la suficiente humildad para tender la mano a sus adversarios, que no enemigos, y los invite a trabajar hombro con hombro por el bien del estado de México y sus millones de ciudadanos. Que no cierre los oídos a ninguna voz, por más que no esté de acuerdo con ella.
De los perdedores finales se espera amplitud de criterio, madurez, mesura y orden para aceptar los resultados. Hacer lo contrario significaría poner en tela de juicio a la autoridad y a las instituciones. Muy reprobable sería que se faltara al respeto precisamente a las instituciones a las que se pretende representar.

… Y ALGO MÁS

El problema del transporte
No existe, hasta donde se sabe, algún estudio que así como el que precisa que el ser humano pasa la tercera parte de su existencia en una cama (o hamaca), otra tercera parte en el escritorio, la fábrica, la labor, frente a un volante, etc., así como un octavo frente a una mesa. Alguna estadística habrá que precise el porcentaje que se vive a bordo de un transporte.
Luego entonces, por su necesario uso, cualquier variación en el precio del servicio de transporte público, sea el tren, el autobús, el micro o el taxi, será un asunto de ocho columnas donde quiera que se dé. Campeche por supuesto no es la excepción.
Es cierto que el del transporte es un negocio como cualquier otro; sus dueños son empresarios que buscan reciprocidad a cambio de su inversión; al transportista le corresponde una utilidad razonablemente justa. Invierte para ganar, no hay otro remedio.
La actual inquietud de incrementar las tarifas en autobuses es una cuestión de magnas proporciones, toda vez que quienes en su mayoría lo usan son personas de escasos recursos económicos que serían las víctimas directas de cualquier incremento por la imprescindible utilización de ese servicio.
Hace pocos años, por  concluir la pasada administración se dio el último aumento; a cambio, los prestadores se comprometieron a mejorar sus unidades y, por supuesto, a brindar mejor atención a los usuarios. Después de un tiempo razonable, ni mejoría ni cambio de actitud, salvo contadas excepciones. Se podría culpar a los incrementos en combustibles y otros insumos, pero la idea era otra.
Ahora, ni el Gobierno del Estado ni el Instituto del Transporte están contemplando para el resto del año la posibilidad de algún incremento; no obstante, se han echado a cuestas la nada fácil tarea de buscar alternativas novedosas en apoyo a los empresarios; no a costa de la población; así lo ha manifestado el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas. A pesar de que entiende los reclamos de los camioneros, entiende y atiende más los reclamos de la gente.
La cuestión tiene muchas aristas, no obstante, la imaginación de los empresarios transportistas y el trabajo del Instituto Estatal del Transporte habrán de encontrar una solución que si no beneficia a todos, por lo menos no perjudique a muchos. ¡Veremos!.

El debate que viene
Uno -el morenista-, cuenta con más experiencia en las lides políticas y además, tiene facilidad de palabra y de alguna manera articula adecuadamente su discurso. No lo conozco personalmente, pero tuve la oportunidad de ver algunos debates televisivos cuando pertenecía a otro partido. Ahora en su nuevo partido se le nota incómodo y algo fuera de lugar, como que el constante repetir la línea de sus mentores lo ha convertido en una especie de autómata. Lo peor de todos es que por la misma causa ha adquirido un tono agresivo.
El otro –el priista-, tiene relativamente menos tablas en la política y pocas veces se le ha visto en el centro de algún debate, por lo que a pesar de conocerlo más, no estoy al tanto de su capacidad de enfrentar uno de verdad. Sin embargo, la constante práctica lo ha convertido ya en poseedor de un discurso cada vez más articulado y elocuente; eso sí, es educado y respetuoso.
No es tiempo de campañas y tal vez no se justifique el debate al que el segundo ha convocado al primero y este parece haber aceptado. Como ejercicio democrático, es buena la intención de escucharlos a ambos en un encuentro que necesariamente tiene que ser convenientemente planeado, con reglas claras y un buen moderador. Sin insultos ni ofensas, por favor.
De quién será el ganador no estoy seguro, pero que los dos estarán en las próximas boletas electorales, es más que probable, como también que podría ser por el mismo cargo. Entonces, a esperar el debate y hacer apuestas a favor de algún ganador.

Acciones de la señora Christelle Castañón de Moreno
Es singularmente amable y sencilla en su trato, he tenido la oportunidad de comprobarlo en más de una ocasión tanto por motivos de trabajo como por algún acontecimiento social o educativo. Tiene tacto y carisma y no puede negársele que irradia una imagen de dulzura. Doña Christelle Castañón de Moreno es una magnífica presidenta del Patronato del DIF Estatal.
Junto con ella, la señora Victoria Damas de Aysa al frente del patronato Grande de Corazón, también con su imagen de sencillez y su trabajo comprometido, es una de las más representativas colaboradoras de la señora Castañón. No puede dejar de mencionarse a la doctora Silvia Elena Parrao Arceo al frente de la Institución como su directora general.
En otro orden de ideas, fue agradable escuchar a la señora Christelle al momento de cortar el listón inaugural de la rehabilitación del jardín de niños “Ana María Farías Flores“ y luego de la primaria “Benito Juárez“, en una gira por el municipio de Carmen. Ahí mencionó que: “Impulsar el desarrollo integral de los alumnos es dignificar el lugar donde toman sus clases; su rehabilitación es un esfuerzo conjunto de autoridades”.
Lo dicho, la señora Castañón es la mejor colaboradora de Moreno Cárdenas.

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