lunes, 26 de junio de 2017

DE MUCHO, UN POCO/Los primeros años



Los abuelos maternos, Eloísa y Ramón, vivieron siempre en la casa de junto. Las viviendas parecían una sola, sin muros o puertas cerradas. Las comidas ofrecían una doble alternativa; la gracia culinaria de madre y abuela y su facilidad para recrear las recetas familiares, junto con las pláticas de sobremesa, siempre nos deleitaron de principio a fin.
Poesías, canciones, bailes y muchas historias a la hora de la cena, una de ellas estrujante: mi madre estuvo a punto de morir después de mi nacimiento, y ambos casi agonizamos durante el puerperio. De ahí una liga que me unió indisolublemente con ella hasta su desaparición física dos años antes de esta fecha.
La vida infantil transcurrió entre Hopelchén e Iturbide; este poblado, relativamente cercano pero incomunicado en temporadas de lluvia. Ahí, mis padres construyeron una pequeña casa frente a la plaza principal en la que instalaron una tienda modesta al servicio de la población; además, muy cerca, un taller de carpintería rústica para la fabricación de equipo apícola y otras cosas. Las maderas preciosas, entonces ni eran escasas, ni estaban controladas, y se hallaban casi en el traspatio.
La escuela del pequeño pueblo, el cuartel, el cuyo, los reductos, los viajes en temporadas de "secas” por la ruta corta con escalas en dos aguadas enormes con los nombres de Ni’bul y Sacbakalal para un refrescante baño, y muchas historias más, forman parte del material que tal vez conforme un libro que concentre las memorias que reposan en mis archivos personales en espera del momento propicio.
Ya adolescente y sin familia en el pueblo, la ruta corta hacia Iturbide la recorrimos algunas veces en tiempos de aguas en un vehículo de tracción animal conducido por un señor de apellido Bacab, ayudante del abuelo paterno. La carreta tirada por un brioso caballo, sustituía al camión de carga que no podía recorrer el lodoso camino.
Mi abuelo, Manuel Aranda Baeza, era un hombrón de elevada estatura, corpulento y de enormes manos. Sempiternamente vestido de blanco, zapatos tipo botín de cuero negro –al final, tenis deportivos a causa de sus agobiantes callos-, y un enorme sombrero de jipi.
Carnicero y comerciante, reclutaba de cuando en cuando una caravana de chavales llenos de energía que por unas cuantas monedas lo auxiliábamos en la dura tarea. Llevaba mercaderías para vender, y después, se dedicaba a comprar ganado porcino que tanto abundaba en ese pueblo. El retorno se hacía por la noche arreando la enorme piara; a ratos caminando y a ratos a bordo de la carreta, retozando y bromeando para no sentir lo duro de los aporreones que eran en serie y en serio.
El cerdo mayor caminaba adelante atado de las dos patas traseras sostenido por turnos por alguno de los muchachos; mientras, el resto de los animales, chicos y grandes, avanzaban atrapados entre dos grupos humanos. El viaje de doce leguas ocupaba dos días y se hacía en jornadas que iniciaban al caer el sol y concluían al amanecer junto a una de las aguadas, para comer y descansar unas horas a la sombra de los árboles. De ese modo se evitaban muertes de animales, muy sensibles al calor del sol por su falta de glándulas sudoríparas.
El abuelo Manuel, con una lámpara marca Coleman de gasolina blanca de quinientas bujías atada a la carreta, nos precedía vigilante transportando agua y alimentos que consumíamos sobre la marcha. También, yerba verde, bultos de maíz y recipientes de agua fresca para dar de comer, de beber, y para bañar a ratos a los animales.
No faltaba a bordo algún chaval extenuado por la dura tarea, o bien algún animalito que perdía la batalla antes de la meta y era destazado y salada su carne por las diestras manos del abuelo que acomodaba las piezas en un huacal de tiras de madera  cubierto por una manta de algodón. ¡El asado a la leña de una hoguera, acompañado con gruesas tortillas y sorbos de agua de la cantimplora era una comida sensacional!.
Estas  historias merecen contarse con detalle.

Sistema Estatal Anticorrupción
La semana que recién concluyó, el Congreso del Estado aprobó todas las modificaciones necesarias a la Constitución local para adaptarla a la Carta Magna Federal por lo que se refiere al Sistema Estatal Anticorrupción y al Consejo Estatal de la Judicatura.
En tiempo y forma todavía y con la seguridad de que las importantes disposiciones estarán vigentes en el plazo determinado, pero principalmente por ser un tema que en su campaña al gobierno del Estado sostuvo como candidato y reafirmó desde su toma de posesión el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas.
El combate a la corrupción en todos los frentes y en todas las instancias gubernamentales fue y sigue siendo una prioridad de la presente administración. Muestra de ello los ex funcionarios vinculados a proceso que aun con libertad condicionada, enfrentan sendos juicios en los que se pretende acreditar su responsabilidad por actos u omisiones en el desempeño de sus cargos.
Claro está que con la aprobación de las nuevas modificaciones a la Constitución local no concluye el proceso de integración, más bien, pasa a su etapa más importante, que consiste en la forma de seleccionar a quienes estarán al frente.
Con seguridad se hará una revisión minuciosa de antecedentes personales y profesionales, y se escogerá a quienes cuenten con la suficiente solvencia moral, profesional, social y familiar que los avale para ocupar el cargo de magistrados en la nueva instancia que al parecer funcionará de manera totalmente autónoma y sin dependencias directas.
No hay duda que hay mucha tela de donde cortar. Una gran cantidad de profesionistas campechanos, hombres y mujeres que actualmente se desempeñan en el gobierno federal, en el estatal e incluso en actividades privadas, tienen con qué responder al reto y rendir buenas cuentas de su desempeño. Podría citar algunos casos, pero no me corresponde.

... Y ALGO MÁS

Certidumbre y confianza
Hoy, gracias al trabajo serio y coordinado, hemos generado las señales de certidumbre y responsabilidad que el mercado necesitaba. La confianza y la inversión han regresado a Campeche”; estas palabras pronunció el secretario de Desarrollo Económico, José Domingo Berzunza Espínola en la Sexta Reunión de Comité Estatal de Inversión.
Ahí mismo, Claudio Cetina Gómez, Jefe de la Oficina del Gobernador, un joven funcionario con mucho futuro y merecedor de todas las confianzas del jefe del ejecutivo estatal afirmó que al inicio de esta administración se implementó el programa de reactivación económica y el de atracción de inversiones, que a veintiún meses han rendido destacados frutos.
Dijo que: “Se han logrado aterrizar quince proyectos que representan una inversión de más de dos mil seiscientos cincuenta y tres millones de pesos y se han generado dos mil trescientos noventa empleos directos y seis mil ochocientos ochenta y ocho indirectos”.
“En las embajadas de España, Francia, Guatemala, Argentina, Noruega, Colombia, Singapur, Holanda y el Reino Unido, y en los estados norteamericanos de Texas y Luisiana, se lanzó la campaña para atracción de inversiones con el nombre de “Campeche, el estado amigo”.
Se habló de que el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas presentó el programa marco de desarrollo económico, conformado por veintitrés programas específicos y un plan de acción claro y detallado en el que se establecieron tres objetivos puntuales: Reactivar la economía, Recuperar el crecimiento y Generar empleo. Los tres de la más relevante importancia para sacar adelante a Campeche.
El panorama de los primeros meses de la administración en curso reflejaba un Producto Interno Bruto de tasa negativa del treinta y cinco punto seis por ciento, y el indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal situaba a Campeche en el último lugar del país. La inversión extranjera directa, una pérdida de sesenta y cinco punto siete millones de dólares que reflejaban fuga de empresas y capitales; el empleo registraba una pérdida de siete mil cuatrocientos ochenta plazas menos respecto al año dos mil catorce.
Que no suene a frase hueca, a exceso de optimismo ni a frase demagógica, pero se espera que en lo económico como lo señala el slogan del gobernador, Campeche esté listo para desarrollarse y Crecer en Grande.

Nueva advertencia de suspensión de vuelo
Lamentable si otra vez las empresas que prestan servicio aéreo suspenden alguna de sus frecuencias. Se sabe que la línea Interjet ha informado a las autoridades de turismo su decisión de suspender el vuelo del medio día por la “renovación de sus equipos”. Ojalá tal decisión se revierta o bien se busque una nueva empresa que cubra el faltante.
No puede de ninguna manera argumentarse que es incosteable, porque hasta donde se sabe, el vuelo arriba y despega con un número suficiente de pasajeros para hacerlo redituable y operativo.
Si la razón es que los horarios de la aerolínea coinciden con los de otras compañías, que se busque otra alternativa, como aquella de instrumentar el vuelo nocturno con una pernocta en Campeche, para regresar a la ciudad de México muy temprano al siguiente día. Este horario mientras duró, fue del agrado de muchos campechanos que viajaban por la mañana y retornaban a dormir a sus casas una vez concluidos sus trámites y gestiones.
Lo que sea, pero que no se dé de nuevo la espalda a Campeche restando progreso en lugar de sumarlo.

El asunto de los terrenos baldíos
Lo dijimos en nuestra colaboración de fecha dieciséis de mayo de este año al referirnos a los lotes baldíos, y en particular a las casas abandonadas del Centro Histórico; mencionaríamos que: “Escenografías “hollywoodenses” para filmar películas, así parecen ciertas casonas del Centro Histórico y de algunos de los barrios tradicionales capitalinos, que se han convertido en sólo fachadas que esconden terrenos baldíos y construcciones ruinosas por falta de interés o de capital de sus propietarios. Recientemente, el director general del Centro INAH-Campeche, reconoció que no se cuenta con un inventario de su número y condiciones”.
En otro párrafo escribimos: “…Podrían ser también materia de un programa de acondicionamiento de espacios para estacionamiento, negocios atractivos y, de darse el caso y como asunto extremo, efectuar un programa de expropiación por causa de utilidad pública, para concesionarlas a empresas o particulares que les den mantenimiento adecuado y las destinen a algún tipo de actividad probadamente redituable”.
Ahora parece que el asunto va en serio, así lo sugieren las declaraciones del diputado y presidente del CDE del PRI, Ernesto Castillo Rosado; representante precisamente del V Distrito local, quien señaló que:
“Hay que decirlo como es, hay muchos dueños de predios que no se hacen responsables, al igual que en terrenos baldíos…”… “...es necesario que paguen sus impuestos, porque muchas veces quienes más propiedades tienen son los más morosos y legislar a nivel municipal para que hagan lo conducente.
Hay muchos que ya no tienen ni los recursos para invertirles, esto en el caso de las casas antiguas y aquí lo que se puede hacer es acercarnos al INAH para saber si procede algún mecanismo para expropiar y que estas casas sean usadas en beneficio de los ciudadanos”, serían otras de sus palabras.
Por supuesto que se puede -y se debe- llevar a cabo un programa de esta naturaleza, siempre con respeto y consideración a los actuales propietarios, tratando de no afectarlos tan severamente en su patrimonio, antes bien, ofreciéndoles alternativas de reconstruir mediante financiamientos con créditos blandos o, en su caso, cubrirles el importe si no en cantidades de alta plusvalía, si en cambio con sumas razonablemente atractivas por encima del valor catastral.
Esto es, negociar antes de aplicar la ley que en el caso de la expropiación existe, me parece que desde el año mil novecientos ochenta y uno, aunque no ha sido utilizada con mucha frecuencia.
El tema es interesante y de necesaria atención, tanto que merece un seguimiento muy puntual. 

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