lunes, 3 de julio de 2017

DE MUCHO, UN POCO/El maíz, ligado firmemente a nuestra historia



No poseía amplia cultura ni elevada instrucción, como no las tenían la mayoría de sus contemporáneos, pero era un hombre de plática amena, salpicada de anécdotas y chascarrillos. Ingenioso y de percepción aguda, mi padre fue un buen conversador, altamente receptivo, destacadamente eficiente para los cálculos matemáticos mentales y para trabajos que requirieran cierta técnica de la época, nada que ver con la actual tecnología.
Buen comerciante: no había animal u objeto que desde su óptica y de acuerdo a su estilo, no fueran susceptibles de ser comprados para después venderse. “Siempre hay alguien que tenga algo que no le sirva, y otro que lo esté necesitando”, solía decir. Máquinas de coser, victrolas, radios, muebles varios, antigüedades, molinos desechados, y un sinfín de cosas recibían de una sola ojeada una justipreciación y en consecuencia, una oferta económica.
Su experiencia como productor de maíz en terrenos ociosos rentados al ejido o a algún particular; la producción, compra y venta de la miel; también una breve incursión en el mundo del “chicle de montaña”, le produjeron en ocasiones abundantes cosechas y sustanciosos beneficios monetarios. Otras más, su ceño fruncido, su actitud preocupada y sus manos hasta el fondo de los bolsillos, indicaban otra suerte.
Las tertulias que solía sostener con las gentes del pueblo a las puertas de su tienda eran interminables. Al caer cada tarde, y de preferencia las mañanas de los domingos, cómodamente sentados en las bancas de afuera, sostenía verdaderas cátedras de vida, de conocimientos varios, de sabiduría y madurez. Narraba historias y daba opiniones y consejos dignos de ser tomados en cuenta por la gente sencilla de Iturbide, a quienes de paso servía como médico empírico.
Muchas veces los escuché conversar y pude captar en sus palabras algunas de las costumbres heredadas de sus ancestros, que estaban relacionadas con los tiempos y los modos de trabajar la tierra y producir el imprescindible maíz. “Ixi’im” le nombraban sus contertulios en lengua maya. Se referían al amado grano de colores varios. Recuerdo las palabras, pero no me atrevo a escribirlas por el poco conocimiento de su escritura y su fonética.
No hablaban de hectáreas como se hace en la actualidad, se referían a “mecates”. Curiosa denominación métrica que no representaba otra cosa que una superficie de terreno de unos cuatrocientos metros cuadrados. Las referencias tampoco se daban en toneladas, más bien se hablaba de “cargas”. “La milpa dio dos cargas por mecate”, solía escuchar. Una carga, era la cantidad de grano que contenía un recipiente de madera con forma de bote, provisto de un rasero cilíndrico del mismo material. Lo llamaban simplemente “fanega”. Una fanega rasante de grano pesaba alrededor de ochenta y cinco o noventa kilogramos y se envasaba en un costal a medio llenar con la parte superior achatada y cosida con cuatro dobleces.
Se hablaba de “saco”, unidad de medida consistente en un costal de hilo de henequén muy fino, de tejido compacto, que quedaba repleto con el contenido de una fanega, o sea un saco y algo más. Su peso llegaba a ser de alrededor de cien kilogramos. El saco se sellaba cosiéndolo por las costuras del dobladillo de la  boca con hilo de henequén enhebrado a una enorme aguja “capotera”.
Además de la fanega, a falta de básculas o bien porque no les tenían confianza, los campesinos y comerciantes con sentido práctico, utilizaban medidas más pequeñas como el “almud” y el “cuartillo”. Los recipientes los elaboraban con maderas rojas en un cajón de forma cúbica; de modo que el cuartillo contenía la mitad de un almud, y ambos se encontraban en el mismo contenedor con un fondo intermedio que los dividía.
La cuestión de las medidas no paraba con el almud y el cuartillo, dado que existía una medida más pequeña a la que denominaban “cuarta”, que se construía del mismo material con un volumen igual a la mitad de un cuartillo. El almud, el cuartillo y la cuarta, sintomáticamente brillantes a consecuencia del desgaste producido por su reiterado uso.
Las lluvias de mayo y junio; el desmonte, la quema, la siembra, la deshierba, la dobla, la cosecha y el desgranado de mazorcas en una hamaca de hilo de la que iba fluyendo el maíz a golpes de una enorme “tranca” de madera.  Nunca oí hablar de fertilizantes o plaguicidas.
La troje, el grano más sólido para la semilla del siguiente ciclo, el más sabroso para la alimentación de la familia; los excedentes para vender, eran términos que escuché muchas veces y aprendí de memoria.
El trueque por mercancías, las restricciones para su comercialización durante un sexenio, y la imaginación como único recurso para transportarlo allende el municipio y el estado a través de la selva pasando rancherías y campamentos como “Yacatel” y Laguna “Huolpoch”.
Si la memoria es fiel, esa ruta la recorrimos muchas veces con rumbo noreste, buscando la carretera que une las ciudades de Tekax y Oxcutzcab en el estado vecino de Yucatán, en donde solían apreciar mucho nuestro cereal y lo adquirían de inmediato.
En alguna nueva historia trataré de revivir los recuerdos con una mezcla de añoranza.

Hablemos bien de Campeche, siempre
José Saramago, el escritor, el novelista, el poeta, el periodista, el dramaturgo, el Premio Nobel de Literatura a los setenta y seis años de edad, solía decir unas palabras que siempre me han agradado: “He aprendido a no intentar convencer a nadie. El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro”.
Sirva esta frase dicha también con respeto a quien con razón o sin ella considere que me falta poder de convencimiento, que carezco de la capacidad de persuasión necesaria para atraer a quienes son tan amables de leer mis comentarios semanales. Esto es que, cuando expreso mis ideas, lo hago con el único afán de manifestar lo que siento que es la verdad, si me creen o no, es cosa de interpretaciones o mejor aún, de convicciones.
Corriendo el riesgo consciente de ser interpretado equivocadamente, cada vez que lo escucho, pienso que tiene razón el  gobernador Alejandro Moreno Cárdenas cuando afirma que los críticos de siempre han bajado aunque sea un poco el tono de sus descalificaciones y de sus relativos ataques a la administración que preside.
Deseo ser optimista y pensar que el amor a Campeche en algunos casos ha prevalecido sobre las críticas adversas y negativas. No pongo en tela de juicio esta razón, porque para cualquier campechano que sienta un poco de amor por esta tierra, su progreso es el suyo y su futuro está ligado inseparablemente al de nuestras propias familias.
Eso espero, porque he notado que amigos a quienes aprecio de verdad, han moderado un poco la virulencia de sus expresiones y las han cambiado por comentarios constructivos, propositivos y bien intencionados, por lo menos en favor de la tierra que amamos y a la que deseamos lo mejor entre lo mejor, incluidos su belleza y su progreso.
Estamos en el umbral del arranque de un grupo de obras monumentales que habrán de cambiar positivamente el rostro de nuestra patria chica. Al inicio de la segunda mitad del año, pero principalmente a partir de la lectura del segundo informe del jefe del ejecutivo, junto con el rostro bello de nuestras ciudades, irá modificándose también la economía de los campechanos que tendrán nuevos trabajos y se verán beneficiados el tiempo que duren las obras y su mantenimiento.
Pronto también, estaremos inmersos en una ola poderosa que esperamos con interés; cuando se dé la voz de partida, empezará la colosal campaña en la que sin duda alguna nuestro joven gobernador tendrá un papel preponderante. Como candidato, como presidente de partido, de la manera que sea, Moreno Cárdenas será figura protagónica en el proceso electoral que ya se vislumbra en el horizonte.
Digo lo de siempre: ¡Al tiempo!.

… Y ALGO MÁS

El gobernador campechano de nuevo con la CONAGO
Alejandro Moreno asistió a un nuevo encuentro con sus pares de otras entidades: la Sexta Reunión de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo Integral de la Región Sur-Sureste de la Conferencia Nacional de Gobernadores. Estuvo con ellos la Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, señora Rosario Robles Berlanga.
Ahí, los gobernadores abordaron temas relacionados con la seguridad, la migración, la inclusión social, el medio ambiente, la infraestructura, el desarrollo turístico y, especialmente, la  implementación de las Zonas Económicas Especiales. Fue en Chiapas y también estuvieron presentes los homólogos de ese estado y de los de Tabasco, Quintana Roo, Oaxaca y por supuesto, el presidente de la CONAGO, también gobernador de la Ciudad de México, y el titular de la Autoridad Federal para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales, Gerardo Gutiérrez Candiani.
Se espera mucho de estas reuniones, sobre todo tratándose de entidades que tenemos fronteras con otros países; por supuesto también por el interés que reviste la ya cercana inclusión a una ZEE que en el caso de Campeche, como lo afirma con seguridad nuestro gobernador, será la más grande de todas las que se integren.
En días pasados se dio a conocer en la prensa nacional que algunas entidades federativas están ya desarrollando este programa. Enunciativo, para nada limitativo. Tal vez por su relevancia como productores de petróleo, Campeche y Tabasco están siendo evaluados y considerados para entrar de lleno próximamente al universo de beneficios que el programa traerá consigo.

Cuarta edición de la Rueda de negocios
Desde cualquier punto de vista, la reunión durante los dos últimos días del recién concluido junio, resultó un hecho relevante. Como no considerar de esa manera la circunstancia de reunir en esta ciudad a un número mayor a ciento cuarenta empresas exportadoras de treinta de las entidades mexicanas, y a cuarenta potenciales compradores de países como Alemania, Bélgica, Brasil, Colombia, Estados Unidos, Guyana, Guatemala, Polonia, Ecuador, Uruguay, Eslovaquia, Reino Unido, Países Bajos, Puerto Rico, Singapur y Corea del Sur.
Presidieron el acto Claudio Cetina Gómez, Jefe de la Oficina del gobernador con su representación; el Secretario de Desarrollo Económico estatal, José Domingo Berzunza Espínola; el Coordinador Regional de ProMéxico, Fernando Torres Parraud; el coordinador de Promoción Comercial de la Agencia de Servicios a la Comercialización y Desarrollo de Mercados Agropecuarios, Manuel Pozo Cabrera; y el jefe de la Unidad de Desarrollo Sectorial de ProMéxico, César Jesús Fragozo López.
Fue un acontecimiento importante que permitió a los empresarios nacionales y locales dar a conocer toda la gama de productos y servicios de calidad que tienen para ofrecer al mundo, incluida la producción de un campo deseoso de recibir los adelantos de las técnicas más modernas para su progreso.
Bienvenida ésta, y todas las oportunidades que permitan a México y a Campeche abrir de par en par sus puertas y ventanas para acceder al anhelado primer mundo con todas sus ventajas.

El PRI volvió a mostrar el músculo
¡Lo volvió a hacer, y de qué manera!. El acto realizado por el Partido Revolucionario Institucional el pasado sábado, primer día de la segunda mitad del año, congregó a cientos de priistas campechanos. Un recinto pletórico y quinientos nuevos integrantes del Consejo Político Estatal 2017-2020 se dieron cita en el Centro de Convenciones “Siglo XXI” para la sesión solemne de instalación y toma de protesta estatutaria.
Importante muestra de que en ese partido existe capacidad de organización y poder de convocatoria. Ahí estuvimos con agrado igual que los demás asistentes. Una llamada,  un mensaje, bastaron para asistir gustosamente a saludar a viejos y nuevos amigos.
Señal de organización y de inclusión, a diferencia de otros tiempos y de otros institutos políticos que debaten sin cesar y libran batallas legales, no para decidir cosas trascendentes, sino para resolver problemas internos y dirimir conflictos que sólo a unos cuantos interesan.
Bien por la dirigencia estatal que preside Ernesto Castillo Rosado, bien por su discurso en el que  como los que le he escuchado últimamente, se notó más asentado, más político, y con un adecuado lenguaje corporal a la hora de dirigirse a un público integrado lo mismo por gente de amplia y reconocida carrera política y administrativa que por militantes priistas y líderes de diferente género e ideología.
Qué decir del excelente mensaje de Alejandro Moreno Cárdenas, figura principal de la Comisión Política Permanente. Pausado, medido, hasta su clímax de alto nivel y contenido en el que fiel a su costumbre, pero esta ocasión mucho más motivado, se refirió a Enrique Peña Nieto como un presidente reformador, de convicciones, valiente y de principios y valores, para agradecerle su amistad y su respaldo en favor de los campechanos y su progreso.
Lo dicho, el acto me agradó y me sentí muy complacido de haber participado.  

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