Un gobernador de
mano dura -no sé si arbitrario- de los años sesentas, de repente y sin aparente
justificación, prohibió terminantemente la salida del maíz del
territorio del estado. Tal vez estuviera influido por aquella veda singular
decretada por el ex gobernador Héctor Pérez Martínez a consecuencia de una plaga de langosta; quizá existiría amenaza de escasez; a tantas décadas de lo sucedido, nadie podría afirmarlo.
En
el municipio de Hopelchén, considerado entonces como el granero del estado, la abundante cosecha era destinada en su mayoría a la comercialización
en el vecino estado. Los grandes compradores la transportaban a la ciudad de Mérida para ser expendida en aquel famoso “portal de granos” de
la capital yucateca. No hubo argumento alguno que convenciera al férreo
gobernante de suspender la prohibición.
El riesgo de quedarse con gran parte del producto
almacenado en sus bodegas, aunado a la amenaza de ser encarcelados si eran
sorprendidos cruzando la frontera con el cereal, obligó a varios comerciantes a buscar
alternativas para su venta, evitando el riesgo de pérdidas por el acoso de plagas de gorgojos y otros insectos, además de la
merma de peso de su producto por el excesivo tiempo de almacenamiento.
Mi
padre, entonces radicado en Iturbide, tenía en su bodega una gran cantidad del
grano obtenida vía trueque en su tienda o mediante compra directa a los agricultores,
además de lo que producía en una milpa mediante un sistema al que
llamaban “a la par”. Era algo parecido a una sociedad en en la que él era el socio
capitalista y el campesino el dueño de la tierra y de su trabajo. A la cosecha, sin que nunca hubiera pleitos ni diferencias, dividían las utilidades,
tal vez a partes iguales.
Con
la restricción de la venta del maíz, la situación se hizo insostenible, dado
que sobraba el producto y faltaban compradores mayoristas; los pocos que había
pagaban precios irrisorios, con los cuales se hacía nula cualquier utilidad
razonable.
Conocedores
de la región, los campesinos le informaron a mi padre que en la misma
ruta en la que cosechaban madera y en ocasiones frutos silvestres como
la huaya y el zapote “de monte” (siempre “a la par”), si se continuaba por ese
camino, se entroncaba con la carretera que conducía del poblado de Muna hasta el
estado de Quintana Roo. Un viejo cazador del pueblo había hecho la travesía muchas veces.
Es
así que, un día, mi padre, dos de sus socios y el escribidor como una especie de
“Bernalito”, para escribir algún día la historia, partimos con un cargamento de
maíz en busca de la frontera entre los dos estados.
Enfilamos rumbo noreste hacia el poblado de Tekax, Yucatán. La ruta, siguiendo las estrellas, comenzó una avanzada noche, bajo un cielo lleno de constelaciones y una pálida luna menguante. Íbamos en busca de la primera escala, una ranchería conocida como Yacatel, o algo por el estilo.
Enfilamos rumbo noreste hacia el poblado de Tekax, Yucatán. La ruta, siguiendo las estrellas, comenzó una avanzada noche, bajo un cielo lleno de constelaciones y una pálida luna menguante. Íbamos en busca de la primera escala, una ranchería conocida como Yacatel, o algo por el estilo.
El
viaje lleno de peripecias que se repitió muchas veces, lo comentaremos en una
nueva historia.
Los políticos campechanos y
las próximas candidaturas
Apenas
ha recibido su documentación que la acredita como nueva integrante de la
llamada “Cámara Alta” -la de Senadores-, cuando a Rocío Adriana Abreu Artiñano le
ha llovido cualquier cantidad de calificativos, desde desleal hasta persona de
trabajo y compromiso con Campeche.
No
es para menos, claro está, que no bien aterrizara en la sede de Paseo de la
Reforma con Insurgentes, cuando ya había dejado atrás sus días de campaña y,
por supuesto, al partido bajo cuyas siglas arribó a la legislatura como cabeza
de la fórmula que integró con el Partido Revolucionario Institucional y el Verde Ecologista, mediante el procedimiento de primera
minoría.
Si nos atenemos al significado de congruencia, diríamos que no hizo nada diferente a lo realizado por el partido que la cobijó y la hizo candidata, y al del tucán que los acompañó en la boleta.
Si nos atenemos al significado de congruencia, diríamos que no hizo nada diferente a lo realizado por el partido que la cobijó y la hizo candidata, y al del tucán que los acompañó en la boleta.
Ahora
bien, no hay que perder de vista que, de cara al todavía lejano proceso en el
que junto con las intermedias del inminente gobierno federal se renovarán ayuntamientos, diputaciones locales y federales
y la misma gubernatura, ya empiezan a construirse; al menos en el imaginario
popular; lo que serán las probables candidaturas.
Junto con Eliseo Fernández Montúfar por el PAN y todavía sin que el PRI por congruencia y respeto a los tiempos empiece a determinar sus aspirantes, Rocío Adriana se muestra como la muy probable candidata de Morena, en atención a su condición de mujer, su origen carmelita y campechano, amén del capital político acumulado y el que pueda adicionar en los próximos años desde su posición de legisladora.
Junto con Eliseo Fernández Montúfar por el PAN y todavía sin que el PRI por congruencia y respeto a los tiempos empiece a determinar sus aspirantes, Rocío Adriana se muestra como la muy probable candidata de Morena, en atención a su condición de mujer, su origen carmelita y campechano, amén del capital político acumulado y el que pueda adicionar en los próximos años desde su posición de legisladora.
El
relevo de Alejandro Moreno Cárdenas, es conocido y reconocido por propios y
extraños, plantea un serio reto para cualquiera que aspire a
ocupar las oficinas principales del cuarto piso del Palacio de Gobierno, sea de Morena, de Acción Nacional e, inclusive, del mismo Partido Revolucionario Institucional.
Por
lo pronto, lo aconsejable es estar pendiente de lo que suceda y de lo que los
mencionados y otros que aún no aparecen en escena hagan por Campeche y por su
pueblo, sabedores de que en su momento, la gente que decide habrá de hacerlo
por cualquiera que ponga en primer plano a su estado, y que no haya para él o
ella, mejor meta ni partido que el futuro de los campechanos.
… Y
ALGO MÁS
Se
esperan y desean nuevos tiempos de paz y concordia
Fallaron de nueva cuenta los agoreros de
guerras fratricidas que apuestan una vez, y otra, a que el futuro presidente de
México arribará como un “ángel vengador”; espada en mano; para desbaratar lo
hecho hasta ahora y culpar de todos los males del país a quienes han ejercido
el poder los últimos sexenios, en especial el actual.
Es de todos sabido, manifestado de
diferentes maneras por los titulares de los ejecutivos estatales -aquí en Campeche
expresado por Alejandro Moreno Cárdenas durante su tercer informe de gobierno-,
que existe inquietud y hasta cierto punto desconcierto por el futuro
nombramiento de delegados estatales que tendrían a su cargo la distribución y
manejo de los presupuestos
tradicionalmente entregados a las entidades en cumplimiento de antiguas reglas
de operación de los recursos económicos que les corresponden.
Porque, hay que recordar, a tal punto se ha
despertado la inquietud no solamente de los mandatarios estatales, sino de toda
la población, que hasta el opositor más firme y congruente que registra la
historia de las últimas cuatro décadas, don Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, en
una muy amplia carta expresó su preocupación ante la posibilidad de caer en el
autoritarismo y el centralismo totalitario a falta de contrapesos.
La semana anterior, en un ambiente tan amable
como el de la primera -se asegura-, con la presencia de los catorce
gobernadores emanados de las filas priistas, se destacó que “el pacto federal no conoce de autoridades
intermedias”, y se escuchó de nueva cuenta la voz de Alejandro Moreno
Cárdenas expresando el sentir de todos los mandatarios estatales, al menos los
del priismo, de que ninguna figura puede sustituir a los gobiernos
democráticamente electos, menos aún, enfrentarlos.
Justamente
a tres meses de su toma de posesión y protesta del cargo frente a su antiguo
amigo don Porfirio Muñoz Ledo en su carácter de presidente de la Cámara Federal
de diputados, la respuesta no podía ser más reveladora. Un López Obrador tranquilo
y conciliador con el que los
gobernadores pudieron abundar acerca de las bondades del pacto federalista, la continuidad
de los programas sociales y de infraestructura, la seguridad pública, el combate
a la corrupción, la descentralización de las dependencias federales y, desde
luego, los nuevos delegados estatales.
A decir verdad, nadie con sentido común espera
que el próximo presidente de todos los mexicanos esté dispuesto a abrir frentes
de combate contra mandatarios de entidades que viven en paz, habida cuenta de que
todavía a su toma de posesión deberá poner orden en sus propias filas y
conciliar con sus aliados que claman el cumplimiento de promesas de campaña
como la disminución en los precios de los combustibles. ¡No se concibe!
Alejandro
y Christelle, por el engrandecimiento de Campeche
Una encuesta realizada por “Arias
Consultores”, con un porcentaje de aprobación del 38.6 por ciento, colocó a la
esposa del gobernador, doña Christelle Castañón de Moreno, en el quinto sitio
del ranking nacional del desempeño como presidenta del Sistema Estatal para el
Desarrollo Integral de la Familia (DIF), antecedida por las titulares de los
estados de Sinaloa, Tamaulipas, Aguascalientes y Guanajuato.
Por su parte, el gobernador Alejandro
Moreno Cárdenas, según estudio de la misma encuestadora con el nombre “Así van
los 32 gobernadores”, obtuvo para su administración el lugar número once en lo
que se refiere a combate a la corrupción y mejora en la entrega de apoyos a
personas de escasos recursos. Contó además el apoyo a sectores como el turismo y
la inversión privada.
El jefe del ejecutivo campechano, según
"Arias Consultores", goza de plena aceptación ciudadana por su desempeño y la
confianza que inspira, por su capacidad para atraer inversiones, y por el
esfuerzo en mantener a Campeche como el estado con el menor índice delictivo.
Reiteramos lo dicho en múltiples ocasiones,
Alejandro Moreno Cárdenas es un gobernador joven con todo el impulso y la
fortaleza para hacer grande a Campeche, y en su esposa Christelle tiene a su
mejor colaboradora.

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