La
corrupción existe desde siempre, aún en la fría Islandia, paradigma universal
de la honestidad. Antes de alcanzar el grado de perfección que lo distingue, el
país nórdico dictó leyes y dispuso prisión para los responsables de su fracaso.
Acciones
legales contra la monarquía española, prisión a un ex presidente centroamericano,
un ex mandatario del sur al borde del patíbulo por actos ligados al oro negro,
palidecen ante algunos nuestros que gozan de cabal salud en libertad.
En
México han surgido órganos -todos gubernamentales, ninguno de la sociedad-
encaminados a controlar las acciones de los funcionarios. Contraloría y Función
Pública, muchas ocasiones tuvieron como fin justificar actos cometidos antes
que evitarlos o castigarlos.
El
Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional nos sitúa
en el lugar ciento cinco de un grupo de ciento setenta y seis países.
Competimos con Filipinas, Kosovo, Mali y Albania. Para ser la séptima economía
mundial, algo no anda bien.
Políticos dueños
de mansiones fabulosas en pocos años, gigantescos ranchos, obras de arte exquisitas, aviones privados, yates kilométricos, automóviles
de gran lujo. Malversadores, artífices de peculado y “moches” sin más que una sanción, pequeña, simbólica e inefectiva.
Lo
escribimos alguna vez: “Un puñado de
funcionarios de poca monta en prisión como única señal, nos llevan a la
conclusión inevitable de que: ¡Transparencia Internacional está totalmente
equivocada, en México no existe la corrupción!”.
Falta
menos de una semana para que se dé el hecho más relevante del acontecer reciente.
Se trata del arribo a la presidencia de un político tenaz que a golpe de calle,
de barrio, de ejido, de pueblo y de ciudad, conquistó el poder ofreciendo
absoluta honestidad y fin a la corrupción.
Sorprende
que ahora diga que sólo se perseguirá a quienes cometan faltas después del primero
de diciembre. Nadie puede estar de acuerdo con el perdón absoluto a los pillos del
pasado por el simple hecho de no tener abierta una investigación en el presente.
Tal
es la repercusión que los dirigentes del PRI -Claudia Ruiz Massieu en lo
nacional y Jorge Lazo en lo estatal-, se apresuraron a decir no al perdón, al "borrón y cuenta nueva" y a ciertas
“amnistías”. Cómo aceptarlo si esas fueron algunas de las causas de la derrota del primero de
julio que los remitió a la tercera fuerza.
Los
aferrados y fanatizados seguidores de Andrés Manuel López Obrador, sus apasionados opositores, los que votaron por él y los que se decidieron por otras
opciones, están diciendo ¡No!. Que la justicia se cumpla sobre los que
dispusieron del dinero público en su provecho.
Pronto
escucharemos los clamores, tal vez hasta seamos testigos de una peculiar consulta en la que los mexicanos manifiesten si están de acuerdo con
el perdón, y que los que delinquieron se queden con el producto de sus actos
deshonestos.
Ojalá
la presión no sea para exigir que se actúe en contra de los que estén en desacuerdo con el nuevo régimen. La justicia se debe aplicar sin falta a
los que fallaron a la confianza. Contra los opositores por el hecho de
serlo, sería un injusto acto de represalia, y no creo que el próximo mandatario
esté dispuesto a escuchar la imperativa vociferación de algunos radicales.
Peña Nieto nos visitó por
última vez como Presidente
Al
final de su sexenio, Enrique Peña Nieto estuvo en Campeche. Fue su séptima visita durante la administración
del gobernador Alejandro Moreno Cárdenas, y la última que realiza como presidente. Llegó rodeado del aparato de logística y
seguridad no muy bien visto por la sociedad.
A
escasos nueve días de dejar el poder, vino a entregar un paquete de obras,
“de manera remota”, como fuera calificado, que representa una inversión
superior a trescientos cuarenta y cinco millones de pesos, incluida la
bellísima “Avenida Costera del Golfo”, abandonada por más de veinte años.
También,
para significar los veintiún mil cuatrocientos millones de pesos, “…con que nos apoyó en su administración para
que Campeche, hoy, sea un Estado diferente”. Más del triple de lo otorgado
por las dos administraciones federales anteriores, diría Moreno Cárdenas.
Vino
a ratificar el compromiso de concluir el anhelado Puente de La Unidad. A
reconocer nuestra condición de estado con menor incidencia delictiva, por las
cuatrocientas cámaras de videovigilancia y trescientas patrullas en servicio.
Igual, la rehabilitación, construcción y modernización de más de mil planteles
educativos de todos los niveles; el setenta por ciento de los existentes. Para
el campo campechano, más de seiscientos tractores.
Llegó
a escuchar el reconocimiento del pueblo y el gobierno a la creación de las dos
Zonas Económicas Especiales en marcha, y los beneficios que se esperan en la
generación de empleos con la inversión mayor a dos mil doscientos millones de
pesos para la modernización de puertos que en unas semanas más contemplarán el
arribo de tres cruceros de tres compañías diferentes que detonarán sin duda la
creciente industria sin chimeneas.
El
gobernador afirmó con convicción que haber coincidido una parte de su administración
con la presidencia de Peña Nieto fue lo mejor que pudo haberle pasado. “Los campechanos lo tienen muy claro, al
término de su mandato, el presidente Enrique Peña Nieto entrega un México más
fuerte que hace seis años, con realidades y avances claros y contundentes, que
constituyen la fortalezas de este gran
país”, fueron parte de las expresiones de un hombre agradecido a nombre de los
campechanos de bien.
Peña
por su parte, aseguró que, “…hace seis
años llegué a la Presidencia para trabajar y para hacer de México un país de
primera. Llegué a la presidencia para hacer lo que había que hacer y muchos
presidentes antes no lo hicieron porque no tuvieron el valor, porque no supieron
o porque no pudieron hacerlo”.
Aseguró
el presidente que entrega un México con un Producto Interno Bruto al alza, sin
crisis, con estabilidad económica y crecimiento permanente. Un país que ha
sentado las bases para que un año después de que termine la próxima administración,
seamos una de las diez mayores potencias económicas del mundo. ¡Que así sea!
… Y ALGO MÁS
El Revolucionario Institucional
no para en su actividad
El
PRI entendió la lección que los mexicanos le dieron en las urnas como respuesta
a años de actuar a espaldas de los gobernados. La aprendió bien, y en
consecuencia, está consciente de su papel de oposición.
Por
lo pronto, renovó su comité estatal, no en todos los casos con acierto, hay que
reconocerlo. Recuperar el terreno perdido incluye el arribo de gente
experimentada. Igual, rostros nuevos con capacidad y espíritu de trabajo.
María
de los Milagros López Oliva es un ejemplo. Historiadora, autora de libros, auténticamente
priista. Hija de Pedro Darío López Vargas, “El Pollo López”, sindicalista,
dirigente cetemista y diputado federal.
Milagros
llegó a trabajar: en la “Semana Cultural Revolucionaria”; la exposición
“Bibliografía de la Revolución Mexicana” de documentos históricos desde el
presidente Calles, artífice del PRI e integrador de los grupos dispersos tras
el movimiento armado de mil novecientos diez.
“Estampa
Revolucionaria” por el Ballet “Zenzontle”; la película “La Escondida”; y un
maratón de lectura revolucionaria. Tanto en tan breve tiempo es muestra del
dinamismo de María de los Milagros, Mili para sus amigos que son muchos. Éxito
para ella, para Jorge Lazo, Hilda Velázquez y todo el Comité Directivo Estatal.
Merecida distinción a un
campechano
La
Confederación de Trabajadores de México (CTM), el bastión más fuerte y
organizado de lo que se conoce como el sector obrero del PRI, en su último
congreso nacional, nombró como secretario general sustituto al ex gobernador
Abelardo Carrillo Zavala.
Cinco
son los que ocupan esta posición de la que en su oportunidad surgirá el líder
nacional, con la salvedad de que nuestro paisano será el encargado del despacho
de la Confederación en ausencia de su dirigente, Carlos Aceves del Olmo, ocupado
en sus responsabilidades en el Consejo General del INFONAVIT, el Congreso del
Trabajo y el Senado de la República.
Desde
don Fidel Velázquez, no ha habido dos dirigentes nacionales menores de ochenta
años, y es sabido que don Abelardo ajustará setenta y nueve el próximo mes. ¡Ya
andamos cerca!
Retorno del circo de tres
pistas
Lamentable,
no hay otra manera de calificar el último show armado en el Congreso
Estatal. Politiquería futurista, mesianismo, autoflagelación, vedetismo, gritos, sombrerazos, y casi
se llega a las manos con un público “espontáneamente" participativo. Nueva función del
circo de tres pistas antes que acto republicano de creación de leyes. ¡Qué
pena!

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