Según el diccionario, crisis es: 1. Situación grave y decisiva que pone en peligro el desarrollo de un asunto o un proceso. 2. Situación difícil de una persona o una cosa. Aplicada a la política, una crisis afectaría la legitimidad, porque ésta -la política- refleja los valores e intereses de la sociedad. Descontento, desconfianza, desaprobación de los representantes políticos y las tensiones graves acumuladas serían avisos de la presencia de una crisis política.
Una administración que apenas inicia con un amplio apoyo
popular; una sociedad expectante por conocer el proyecto de nación que se
pretende; mayoría en las Cámaras
Federales; una CoNaGo dispuesta a trabajar mano con mano como lo ha expresado
reiteradamente su presidente, Alejandro Moreno Cárdenas, no exhiben por ningún
lado una crisis política nacional; social, ni de otra índole.
Conflicto hay, es innegable. El infortunio toca a
una entidad enormemente importante para la economía nacional, por su industria,
turismo, gastronomía, tradición, y su misma aportación a la historia patria.
Luto y tragedia, cierto vacío de poder y desconcierto afectan a la entrañable
Puebla; cercana en todos sentidos a la
Capital del país. Hay razones para preocuparse, y principalmente para ocuparse
en aclarar las causas de que en un solo evento desafortunado perdieran la vida
una gobernadora y un líder político tan destacado como polémico.
La tragedia no es única en la historia reciente,
antes, en las dos primeras administraciones de este siglo, accidentes
semejantes segaron la vida de altos funcionarios del gobierno federal -dos secretarios
de gobernación entre ellos-, sin que nadie se hubiera atrevido a pronunciar la
palabra magnicidio; si acaso; accidentes desafortunados.
Y si hoy la hubo, se debió al candidato perdedor a
la gubernatura por la coalición Juntos Haremos Historia. En un inocente lapsus
o de manera intencionada la deslizó en una entrevista con la frase: “No es la
primera vez que pasa un magnicidio, perdón, perdón, un accidente donde se
pierde la vida de dos personas”.
Ahora, sin que provenga de autoridades, salvo algunos
interesados en obtener momentánea fama o algún interés particular, más en las “benditas”
redes sociales, se ha salido a hablar de magnicidio, de intervención oficial, y
de otras cosas en el desventurado accidente aéreo.
Un poco eso y otro el carácter “entrón” del
presidente y ese su particular estilo de responder a bote pronto a todo aquello
que de alguna manera lo contradiga, ha contribuido a enrarecer el ambiente
político y, de alguna manera, a politizar la justicia y a judicializar la
política. Esto, a pesar de su rápida respuesta y la de sus colaboradores a informar a la sociedad de los avances que surgen a partir de la víspera de la
navidad pasada.
Lo deseable sería que el asunto se resuelva ya; no obstante; su complejidad lo torna en multifacético. La aeronave según sus fabricantes es de las más sofisticadas y seguras
que existen; sin embargo; en una década se han precipitado a tierra varias de su
tipo; la anterior llevando a bordo a un prominente empresario, sin que nadie
hubiera dicho “esta boca es mía”.
Al fabricante de la nave y al de sus motores, por
su prestigio no les conviene que se diga que la máquina falló; a la rentadora tamoco;
a la asociación de pilotos le interesa salvaguardar su prestigio; y a las
autoridades y al mundo político doblemente les conviene despejar dudas.
En tanto todo esto sucede, se nota prisa, hasta
cierta desesperación de algunos funcionarios que han solicitado la intervención
de organismos de seguridad del transporte y hasta de connotados investigadores
norteamericanos y canadienses para que técnica y científicamente hurguen en los detalles del
caso. De esa magnitud es el interés por despejar las dudas de lo que por su
complejidad ofrece las mismas dificultades que los anteriores accidentes aéreos, y como aquellos,
insinúa que el asunto durará un tiempo largo.
Versiones van y versiones vienen de uno y otro lado:
cándidas e inocentes algunas, mal intencionadas otras, o tan absurdas como
insinuar o hasta asegurar que se trata de una obra montada para huir de las
consecuencias de auditorías presentes o futuras. Islas desiertas para residir.
Hasta extraterrestres y abducciones, y todo lo que la imaginación humana puede concebir.
Lo que debe ocurrir, es que cada quien realice
lo que le corresponde, entre otras cosas, procurar la paz y la tranquilidad del
país, y dejar que los que saben hagan su trabajo.
El voto del miedo
Los que nacieron
durante la primera mitad del siglo pasado, seguramente recordarán que el veintitrés de
marzo de mil novecientos noventa y cuatro, un acontecimiento nacional y hasta
internacional sacudió hasta las entrañas la vida política del México de
entonces, y de alguna manera decidió su futuro.
El barrio pobre
de Lomas Taurinas de la ciudad de Tijuana, en Baja California Norte, fue el
escenario del más sonado crimen de la historia contemporánea. Luis Donaldo
Colosio Murrieta, el sonorense candidato a la presidencia de la república por
el PRI, cayó abatido por las balas salidas de la pistola solitaria de un
desconocido.
El asesinato de
Colosio, aunque resulta cuestionable porque era sólo un candidato, es considerado
el primer magnicidio cometido en el país desde el de Álvaro Obregón el diecisiete
de julio de mil novecientos veintiocho.
Tras el
asesinato y una serie de acontecimientos, muchos de ellos dramáticos, su
sustituto, Ernesto Zedillo Ponce de León, obtuvo el día de la elección más de
diecisiete millones de votos que representaban casi el cincuenta por ciento del
padrón electoral.
La razón, según
especialistas, se derivó del llamado “voto del miedo”, atribuible a que la
población entendió que, después del estallamiento del movimiento zapatista y la
muerte del candidato Colosio, si votaban por otra opción (Cárdenas o Fernández
de Cevallos), el país caería en la inestabilidad e ingobernabilidad. Este voto,
tradicionalmente se orienta al grupo que representa los intereses de quien está
o estaba en el poder.
Muy pronto, tan
pronto como medio año, se comprobará la certeza de esta teoría, y se sabrá quién
resulta el ganador de la contienda por la gubernatura poblana, y por ende,
quien será el responsable de devolver la paz y la tranquilidad a esa ahora convulsionada región.
… Y ALGO MÁS
Una nueva distinción para nuestro gobernador
Un sondeo de la plataforma digital SDP Noticias ubicó
a Alejandro Moreno Cárdenas como el mejor gobernador del año anterior. Para ello aplicó criterios
de medición tales como su nivel de aceptación, acciones positivas difundidas por
los medios de comunicación locales. También, los reactivos de seguridad
pública, gobernabilidad, nivel de inversión y atención a los más necesitados.
En dicha columna, SDP reconoce y agradece al Instituto
Mexicano
de Opinión que dirige el prestigiado encuestador César Morones, cuya empresa ha
sido calificada como una de las más profesionales por la Organización Mundial
de Mediciones con sede en la ciudad francesa de Tempere.
Independientemente de destacar las cualidades que
posicionan a Alejandro Moreno como el número uno, la plataforma digital señala
textualmente que: “El popular Alito logró
para su entidad un presupuesto 2019 con alza importante. Además su buena
relación institucional con el presidente AMLO lo convirtió en el mandatario del
sureste que concertó el ánimo de los gobernadores de la región para apoyar en
proyecto del Tren Maya. Alejandro Moreno recibirá en su momento en su entidad
la dirección general de PEMEX, con todo lo que ello implica”.
¡Enhorabuena!
Los
priistas están en la talacha política
Con mucha actividad cierra el dos mil dieciocho el CDE del PRI
con Jorge Lazo e Hilda Velázquez al frente. Los motiva la celebración del triunfo
del priista Adrián de la Garza a la alcaldía regiomontana; igual, el reconocimiento
del trabajo de Alejandro Moreno Cárdenas que lo ha situado como el mejor de los
gobernadores del país, además de presidente de la CoNaGo.
Al despuntar el nuevo año, giras por todo el
territorio campechano, y la implementación de un programa de reconocimientos a
lo mejor de su militancia, a través de las preseas “Rafael Rodríguez Barrera”, “Pablo
García y Montilla”, ”Héctor Pérez Martínez”, “Manuel Crescencio García Rejón y
Alcalá”, “María Lavalle Urbina”, “Zoila Quijano Mc-Gregor” y “Efraín Xool Uc”.

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