Los que todo critican y nada
proponen, solía calificar
el ex gobernador la acción sistemática de un grupo, pequeño en número pero
enorme en insidia que, con nombres y apellidos o a través de perfiles falsos
propiciados por la permisividad de las redes sociales, arremetían en contra, no
del funcionario en turno, sino del progreso del estado.
Voces
que con perversidad inaudita acusaron al gobierno de deshonesto, de acopiador
de maquetas sin sustento, de represor,
de ecocida. Lo mismo criticaron hasta el cansancio y frenaron un buen tiempo la
obra costera. Protestaron por la falta de avance, y luego reclamaron falta
de alumbrado. Hoy, callan a la vista de una hermosa y segura avenida enmarcada
por verdes árboles que se multiplican a cada paso.
Los
que una vez, y otra, criticaron el eje vial de la Gobernadores; lo mismo que
condenaron los trabajos y vociferaron por el corte de árboles. Los que gritaron
que se derrumbaba. Los que sin argumentos se quejaron por el problema de los
semáforos. Hoy, mej0r callan viendo fluir con agilidad el tránsito citadino por
ese otrora conflictivo rumbo de la Ciudad Capital.
Qué
decir de aquellos que desde el anonimato, con la fe puesta en el fracaso de
Campeche, pidieron y desearon que al estado le fuera mal, y junto con él al
gobernador. Que la obra del nuevo puente nunca se concluyera; que el “De la
Unidad” se viniera abajo con funestos resultados, pero también, con un alto
costo político para el gobierno estatal. Ahora no mencionan nada.
Esos
que criticaron el remozamiento de la plaza Moch Couoh y se opusieron a las
obras del entorno. Los que se solazaron con el aparente retraso en la
construcción del Bazar Artesanal, simplemente callan ante la hermosa avenida
emblema del orgullo de los campechanos.
Quienes
con la más grande mala fe, azuzados por sus patrocinadores, se fueron en contra
de la obra de ingeniería, producto de la más alta tecnología que pueda
imaginarse en estos tiempos. Los detractores de las fuentes “Poesía Marina”,
mejor guardan silencio para no ofender el legítimo orgullo de los campechanos
que desean disfrutarlas muchos años.
Tal
vez han preferido callar porque las preciosas fuentes, las más imponentes de
toda América Latina, hoy día, con la Costera, el Centro de Convenciones, el
Bazar Artesanal, el Ángel Maya, la plaza Moch Couoh y la ampliación de la
citadina vía paralela al litoral, ponen a Campeche en el terreno de la
modernidad y lo embellecen con el malecón más hermoso de todo el país, desde el
Golfo hasta el Pacífico.
Las
voces callan, porque saben que las maquetas contra las que desgranaron sus
odios y frustraciones, son ahora piezas dignas de exhibirse en un museo de los
compromisos cumplidos. Son modelos en miniatura de los que es hoy un Campeche
bello, digno del turismo nacional e internacional, y orgullo de los campechanos
de buen nacimiento.
Esas
voces que como bien calificó el ex gobernador Moreno Cárdenas, nunca propusieron y siempre
criticaron, ahora simplemente callan, y guardan silencio porque ya no le hacen
ningún daño al destinatario original de sus ataques que ahora se desempeña en
otros planos con la intención de servir a todo el país.
En
tanto, el que se hizo merecedor de cuidar de Campeche por decisión soberana,
Carlos Miguel Aysa González, es un hombre serio y propositivo que gusta de
trabajar cerca de la gente, que no se "engancha" fácilmente en
conflictos personales o de grupo, ni sobre actúa ante ninguna circunstancia.
Quizá,
las voces han cesado o disminuido porque los patrocinadores interesados en
lastimar a Campeche y a los campechanos, agotaron los límites de su paciencia y
afectaron gravemente sus patrimonios en el afán de procurarse reflectores y
presumir de sus tortuosos procederes.
También,
acaso comprendieron que en las cuestiones de la política nada queda oculto
mucho tiempo a la luz de los rayos del sol, y como lógica consecuencia, los
carniceros de hoy podrían ser las reses de mañana.
Habrán
comprendido que quienes han hecho una gran cosecha de “lana” con sus insultos y
sus ofensas, más pronto que tarde serán ellos mismos víctimas de las afiladas
tijeras de nuevos y quizá más perversos e inhumanos trasquiladores.
La verdad sobre todo
Habrá sido
un acto de buena fe, de loable sinceridad, catarsis tal vez o cambio de estrategia, pero el presidente
se decidió por un nuevo estilo de hacer política. No se puede pensar en una
declaración espontánea producto de la improvisación, porque si algo tiene el
señor es una gran calma para hablar, pensando bien las cosas.
La
cuestión es que don Andrés Manuel López Obrador cimbró al país, a sus
seguidores, pero sobre todo a sus detractores cuando en una de sus “mañaneras”
desgranó tres promesas que lo apartan de su estilo sistemático de arrojar
culpas y trasladar responsabilidades.
El presidente
aceptó que no vivimos en la feliz, feliz “jauja mitológica” que algunos creen.
Igual, que la política del régimen cambiará y ya no se volverá a acusar a nadie
sin las debidas pruebas. La cereza del pastel, y se destaca, que ya no aventará más culpas a los
anteriores gobiernos.
Que estas
frases se conviertan en norma de conducta y actitud permanente frente a la
enorme responsabilidad de transitar por el mejor camino. Ningún mexicano que se
estime puede desearle mal. Aunque suene a frase común, la suerte del presidente
es la misma de la nación.
Ojalá la promesa
presidencial no pase por perdón y olvido. Queda pendiente en la aplicación de
la ley la recuperación de bienes del patrimonio nacional sustraídos a la mala. Que la justicia no
se limite a un pájaro de cuenta tras las rejas y otro que surca alegre los
azules cielos europeos.
Que las
culpas se castiguen sin inventar culpables. Que el largo brazo de la ley alcance
al infractor aunque sea de casa y en programas insignia de la 4T y no sólo a los
“prianistas”. Que no tenga vigencia la frase de Ruiz de Alarcón en su Verdad Sospechosa, o de Zorrilla en su Juan Tenorio:
“Los muertos que vos matáis, gozan de cabal salud”.
... Y ALGO MÁS
Valores que prevalecen en Campeche
“Honestidad y honradez como valores irrenunciables de la vida pública y privada de las personas”. Así dijo el gobernador Carlos Miguel Aysa González en Champotón al cierre de la Jornada de Transparencia de los Comités Estratégicos del Copladecam, luego de su informe.
En su vida como servidor público, esposo y padre, hay un sólido prestigio. Sin excesos, amable, jovial y buen amigo. Un auténtico campechano al modo de su familia, en especial de su tío, el abogado de ejemplar conducta y gran prestancia, Don Pablo González Lastra.
“Nadie se debe manchar las manos ni de plata ni de oro”, diría el gobernador ante los mejores testigos, su amable esposa, la licenciada Victoria Damas de Aysa; el Secretario General de Gobierno, Pedro Armentía López; Ramón Arredondo Anguiano, Secretario de Planeación; el presidente municipal, Daniel Martín León Cruz, y un respetable grupo de funcionarios y champotoneros testigos del evento.
Haciendo memoria, un diez de julio del año mil novecientos setenta y nueve, hace ya cuarenta años, en ocasión de la graduación de la generación -la nuestra- de licenciados en derecho, Rafael Rodríguez Barrera, entonces gobernador y padrino de la generación, diría que “ni de oro ni de sangre deben mancharse las manos de los hombres en el poder”. Premonitorias palabras que describen el pensamiento y el actuar de los campechanos de esta época y de aquella.
De nuevo la “vieja guardia”
Se cumplen los pronósticos: Alejandro Moreno y Carolina Viggiano conforman el CEN de su partido y curan heridas de campaña. Ivonne se fue, Laura se integró. La juventud va ocupando sus lugares. No dudamos que en breve lo hará la “vieja guardia”, la última que pronunció la palabra Revolución antes de la llegada de los “toficos”, neoliberales que tomaron posesión de “su” país con los resultados conocidos.
Aquí, habría un proceso antes de que finalice el año para renovar la dirigencia. Por su trabajo y buenos resultados, Jorge Lazo, de la generación revolucionaria, podría integrarse al Comité Nacional o estar en las boletas. Los Estatutos no lo prohíben y Jorge lo merece.
... Y ALGO MÁS
Valores que prevalecen en Campeche
“Honestidad y honradez como valores irrenunciables de la vida pública y privada de las personas”. Así dijo el gobernador Carlos Miguel Aysa González en Champotón al cierre de la Jornada de Transparencia de los Comités Estratégicos del Copladecam, luego de su informe.
En su vida como servidor público, esposo y padre, hay un sólido prestigio. Sin excesos, amable, jovial y buen amigo. Un auténtico campechano al modo de su familia, en especial de su tío, el abogado de ejemplar conducta y gran prestancia, Don Pablo González Lastra.
“Nadie se debe manchar las manos ni de plata ni de oro”, diría el gobernador ante los mejores testigos, su amable esposa, la licenciada Victoria Damas de Aysa; el Secretario General de Gobierno, Pedro Armentía López; Ramón Arredondo Anguiano, Secretario de Planeación; el presidente municipal, Daniel Martín León Cruz, y un respetable grupo de funcionarios y champotoneros testigos del evento.
Haciendo memoria, un diez de julio del año mil novecientos setenta y nueve, hace ya cuarenta años, en ocasión de la graduación de la generación -la nuestra- de licenciados en derecho, Rafael Rodríguez Barrera, entonces gobernador y padrino de la generación, diría que “ni de oro ni de sangre deben mancharse las manos de los hombres en el poder”. Premonitorias palabras que describen el pensamiento y el actuar de los campechanos de esta época y de aquella.
De nuevo la “vieja guardia”
Se cumplen los pronósticos: Alejandro Moreno y Carolina Viggiano conforman el CEN de su partido y curan heridas de campaña. Ivonne se fue, Laura se integró. La juventud va ocupando sus lugares. No dudamos que en breve lo hará la “vieja guardia”, la última que pronunció la palabra Revolución antes de la llegada de los “toficos”, neoliberales que tomaron posesión de “su” país con los resultados conocidos.
Aquí, habría un proceso antes de que finalice el año para renovar la dirigencia. Por su trabajo y buenos resultados, Jorge Lazo, de la generación revolucionaria, podría integrarse al Comité Nacional o estar en las boletas. Los Estatutos no lo prohíben y Jorge lo merece.

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