domingo, 19 de abril de 2020

DE MUCHO, UN POCO/El destino, la Bioética y el nuevo holocausto



John Charles Carter, nacido en el estado de Illinois el primer cuarto del siglo anterior, fue internacionalmente conocido con el nombre artístico de Charlton Heston. Versátil, protagonizó películas de todo tipo, en especial cintas épicas de Cecile B. Demille como "Moisés" y "Ben Hur". "El Espectáculo más grande del mundo”, “El planeta de los simios”, y otras de ciencia ficción.
Una en especial, filmada en mil novecientos setenta y tres bajo la dirección de Richard Fleischer con coprotagonistas como el conocido Edward G. Robinson. Con el título original de “Soylent Green”, se conoció en México como “Cuando el destino nos alcance”.
En la trama, cuarenta millones de neoyorkinos de un hipotético futuro, se alimentan con unas barritas supuestamente vegetales conocidas como soylent green. La investigación de un crimen lleva a un detective (Heston) a descubrir un secreto de estado espantoso, catastrófico. la producción del elemento a base de materia orgánica de ancianos sacrificados.
El tema no era nuevo, antes y ahora ya se ha especulado y hecho cine con el argumento de la sobre población mundial, y los costos de sostener a un sector inactivo después de dar trabajo y experiencia a la sociedad. La dramática idea, desde la época nazi, cada tanto vuelve a la agenda pública como una aberrante “selección natural”.
No podía dejar de aprovecharse la presente contingencia, y de pronto, muy temprano y sin un poco de sensibilidad, se lanza de nuevo al aire la posibilidad de abandonar a su suerte a los viejos. En este orden de ideas, anciano, de nada sirve que te encierres y que un joven se pasee sin precauciones, porque a la hora de decidir quien vivirá, tú serás el sacrificado.
Tal vez sea cierto, no sabemos, pero se especula que a los responsables, la falta de recursos y de atención oportuna al que en teoría  será uno de los mejores servicios médicos del mundo, ocupados como han estado en la cacería hasta ahora infructuosa de los saqueadores del sector salud, no les dio tiempo de adquirir los insumos necesarios para atender a todos.
Una perla las poco afortunadas declaraciones del popular sub secretario Hugo López-Gatell, cuando advierte que, por disposición del Consejo de Salubridad General, si se desborda el contagio y no alcanzan los insumos médicos, “Los hospitales saben qué hacer: salvar a quien puede vivir más tiempo”. En lenguaje llano, eutanasia para los viejos que se cuidaron a favor de algún joven irresponsable que se paseó sin precauciones.
Hasta la UNAM rechazó el contenido de la Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica publicada por el Consejo de Salubridad General, que establece que “ante la saturación de los servicios de cuidados intensivos por el Covid-19, se priorizará a pacientes jóvenes sobre adultos mayores, o de aquellos que tengan una enfermedad crónica”.
Obra de funcionarios que  no calcularon la dimensión de lo que aprobaron. Crisis afectiva de quienes desdeñaron el contenido social de los programas del presidente y su deseo de proteger a los más débiles, lo que incluye a los adultos mayores. Así, dejaron de lado ciertos valores como el de amar a los abuelos igual que lo hacen la mayoría de los mexicanos.
A los ocurrentes -el principal ya renunció-, les recomendaría leer "No serás un extraño", de Thomas Morton. Podrán sentir las tristezas del novel médico Lucas Marsh que parecieran volverse actuales. Fiel al mandamiento hipocrático, consideraba que el fin de la medicina consiste en salvar vidas, no en sacrificarlas. Los ancianos tienen derecho a vivir antes que ser víctimas de un nuevo holocausto oficialmente consentido.
No sabemos si por falta de recursos, el sistema que idealmente sería uno de los mejores del mundo, no tuvo tiempo para adquirir los insumos necesarios para ancianos y enfermos crónicos, y mejor decidió sacrificarlos. De paso, se ahorraría pensiones oficiales y la ayuda bimestral, Suena de ciencia ficción, pero resulta conveniente. Si lo hubieran decidido así en otras partes, no viviría el primer ministro inglés, ni dado de alta a varias docenas de ancianos centenarios.
La injusta aplicación del Código de Bioética en contra de los ancianos y los que padecen alguna enfermedad preexistente, pudo haber aparejado delitos de lesa humanidad, como el retorno de la pena de muerte, las ejecuciones sumarias, el genocidio, y hasta la violación al derecho humano más elemental, el que se tiene a la vida ¡Los sobrevivientes hubieran esperado a los verdugos cuando vinieran por sus votos! 

Campeche, en buenos términos con el gobierno federal 
“El petate del muerto”, suele ser el aforismo utilizado para dar a entender “me quieres espantar pero no tienes con qué”. Así el intento de un grupo de gobernadores que buscan más recursos  mediante la presión de impulsar la modificación del pacto fiscal.
Los rijosos reclaman, exigen, y de paso minimizan y rechazan cualquier apoyo que les llega. Sus razones tendrán para apretar sus exigencias, las que desde luego y con mucho respeto, no comparte Carlos Miguel Aysa González. Político de verdad curtido, el gobernador no ha dicho esta boca es mía ni ha reclamado en absoluto al gobierno federal.
Con recursos propios, escasos bajo las actuales circunstancias, con imaginación y novedosas políticas económicas y sociales, el gobierno campechano, lejos de exigir, ha tendido su mano generosa al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y en particular al director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, para paliar los efectos de la pandemia, y en especial la aparición de contagiados que vía la paraestatal han incrementado el número de los locales.
El abrazo reciente con el jefe del ejecutivo federal, ratificó la empatía y buena relación que existe, y que sin lugar a dudas se reflejará al término de la actual e inédita circunstancia. Dijo el gobernador y dijo bien,  que “los tiempos actuales ameritan que todos los sectores y los órdenes de gobierno se unan, trabajen en la misma dirección, sean solidarios y tomen los mejores acuerdos porque lo que está en riesgo es la salud de los mexicanos y la economía del país”.
En reciente entrevista, el licenciado Aysa fue puntual al poner en claro su propósito de marchar juntos: “Estamos en constante comunicación con las autoridades federales y sostenemos una relación muy cercana y de profundo reconocimiento al trabajo que se lleva a cabo de manera conjunta con los tres órdenes de gobierno, a fin de proteger a la población y atender las necesidades de los sectores más vulnerables” ¡No requiere comentarios! 

... Y ALGO MÁS 

El trabajo del DIF, vital 
Con precaución, pero renovado ritmo, el DIF Estatal que dirige doña Victoria Damas de Aysa, apoya la labor de la administración del gobernador Carlos Miguel Aysa González. El personal de la institución, recorre varios puntos de la Capital entregando despensas que apoyen la alimentación de las familias de esos rumbos, ahora y mientras dure la contingencia sanitaria. 
El mensaje que la directora general del Sistema DIF, Sonia María Castilla Treviño lleva a los beneficiados a nombre de la presidenta del Patronato y del gobernador, es de aliento y de esperanza y con ello, les da la certeza de que en estos momentos difíciles no están solos y tanto el DIF como el gobierno estatal trabajan en equipo a su favor.
Motivados por las acciones de la parte oficial, algunas empresas y particulares, a través del DIF o directamente, están haciendo llegar apoyos. Destacable el consorcio gasolinero y de servicios que reparte despensas y cientos de litros de gel antibacterial.
Se necesita más gente noble, solidaria y empática que aporte un poco o un mucho de lo que posee, recordando que nadie tiene tanto como para no necesitar de alguien, ni tan poco como para no estar en posibilidad de ayudar a otro. 

Quédense en casa 
Preocupante, no hay otra manera de calificarla, la obstinación de quienes a pesar de las advertencias, continúan en las calles, principalmente de las ciudades que, a diferencia de las poblaciones pequeñas, ofrecen menos posibilidades de control.
Es cierto que muchos salen por necesidad, y por falta de un empleo fijo dejan sus casas y a sus familias para ir en busca del pan. Existen, están ahí, lo sabemos, aunque no son todos los que se concentran en las calles y en los lugares de reunión. El mercado principal es uno de ellos.
Ya se ha intentado establecer límites y barreras, se han cerrado calles y avenidas, pero continúa invariable la actitud de algunos contumaces. La contención debe continuar hasta hacerse más severa, no quedará otro remedio.   
 
 


No hay comentarios.:

Publicar un comentario