sábado, 8 de agosto de 2020

DE MUCHO, UN POCO/Campeche es único e indisoluble


Ni paralelismos ni comparaciones, pero no hay en la historia reciente, por exhaustiva y afanosa que sea la búsqueda, alguna coincidencia en lo que se refiere a las anteriores celebraciones del aniversario de la emancipación política del estado y los eventos de la semana anterior, en particular el acto principal, el informe de labores del gobernador.
Después de Pablo García, para la mayoría de sus sucesores, unos de recorrido breve y otros de cuatro y de seis años, el siete de agosto siempre  fue considerado “el día del gobernador”. Desde Entonces, grandes contingentes se congregaban en la ciudad capital para rendir honores al mandatario.
Así sucedió con Ortiz Ávila, Sansores Pérez y la mayoría de los siguientes. Si no había fiesta e informe, como que algo estaba faltando. Espléndidos banquetes, recorridos turísticos, cenas de gala y presentaciones artísticas. Pero también, comidas y regalos para la gente “del pueblo” que venía a saludar al “señor gobierno”.
Con Trueba Urbina, además del regio agasajo a la clase premier, en la palapa del desaparecido “Casino del Pueblo” del rumbo de “Las Palmas”, se servía un regional chocolomo preparado en enormes peroles. En una escapada, el creador del “Campeche Nuevo” pasaba a saludar a los asistentes que regresaban de darse un remojón de pies en las aguas del antiguo malecón.
Después de despedir a los invitados especiales, periodistas, intelectuales, campechanos de una vez al año, y los clásicos revisteros -versión antigua de los afortunadamente en vías de extinción actuales operadores de las “benditas redes sociales”-, el gobernador se trasladaba al llamado Distrito Federal para reunirse con la crema y nata de la “colonia campechana”.
Todo fue cambiando, al grado de que desaparecieron los viajes en clase especial, vuelos chárter y hasta autobuses rentados y el obligado acto masivo en algún cine o teatro de la ciudad. Una sesión solemne del Congreso del Estado para recibir un informe escrito, y después, la lectura de un mensaje breve del titular del ejecutivo.
De repente cambiaron más dramáticamente los tiempos. Se fue a seguir su destino como destacado político de dimensión nacional el ex gobernador Alejandro Moreno Cárdenas, y vino el relevo. El Congreso del Estado casi en pleno, porque ya lo conocía y sabía de su trabajo y su dedicación, se decidió por el licenciado Carlos Miguel Aysa González.
En un nuevo modo de manejar los recursos financieros, disciplina en el gasto y estricto orden presupuestal, Campeche se sitúa como ejemplo de transparencia en el ejercicio de los recursos federalizados. La atención de la seguridad nos ubica en los primeros lugares de todo el país.
De repente y cuando ya estaban establecidas las bases para el crecimiento sostenido con el apoyo a los sectores productivos, los estudiantes, las familias y la sociedad en general, llegó con toda su fiereza la desdichada pandemia, y las cosas cambiaron, porque tenían que hacerlo.
La batalla por la salud, sin descuidar otros rubros, obligó a un gobernador escrupuloso administrador de la hacienda pública, a su señora esposa y a buena parte de su equipo de trabajo, a multiplicarse como la ocasión lo ameritaba. Carlos Miguel Aysa entendió la posición en la que la vida lo colocó, y se emplea a fondo, y ha cambiado la forma de gobernar.
Los recursos están siendo cuidadosamente invertidos y muy selectivamente dirigidos a paliar no solamente los efectos trágicos de la crisis general, de sanidad y económica. Cada peso y cada centavo, lo reconocen propios y extraños, se invierten en sectores productivos, en obra pública para aumentar el empleo, pero sobre todo en salud como eje primordial.
El camino ha sido largo y cansado, pero con decisión e imaginación la situación comienza a cambiar. La curva de la emergencia, lo más elevado de la parábola que la incidencia marca como “pico pandémico”, empieza a descender a razón de hasta diez puntos semanales, lo que representa un aliento de esperanza.
Las cosas no están resueltas y se esperan más tiempos difíciles, no cabe duda. El quinto informe del gobernador nos marca una ruta a seguir, clara, firme y sin desvíos. Tenemos guía, tenemos el ejemplo del gobierno. Mantengámonos atentos, unidos y con esperanza ¡Campeche es único e indisoluble! 

Política, oposiciones y alianzas 
Frederick Katz, hijo de Leo y Bonia, austríaco y residente alterno en Alemania y Francia, aportó mucho al estudio de la historia mexicana el siglo anterior. En  su pasión conoció la entraña de nuestro sistema político y democrático, tan sui géneris, tan especial, tan mexicano.
Decía Katz que las decisiones gubernamentales se toman conforme a las líneas del partido que encumbró a los gobernantes. Las políticas públicas entonces, deben decidirse al interior del partido en el poder cuando es único, o mediante el consenso si se trata de coaliciones.
Los funcionarios seleccionados deben responder a sus partidos y a su gente, porque se trata de organizaciones con capacidad de decisión. Habrá varios partidos en el gobierno, pero no todos como base de apoyo. Los que no cumplen la condición serán simplemente opositores.
La oposición la componen las expresiones opuestas a las acciones del gobierno. No es un concepto moderno: en las polis de la democracia griega se registraban acciones y manifestaciones contra los gobernantes, y no había condenas, venganzas o represalias.
No obstante las doctrinas y tendencias que las inspiran, cada oposición se distingue a través de los procedimientos que utiliza en su intento de sustituir al grupo dominante. Desde ese punto de vista, las hay agresivas y violentas; también pacíficas, asertivas y propositivas.
No hay que buscar el poder a través del daño al Estado. Formar gobierno con nuevos funcionarios conforme a un proyecto no implica romper el orden constitucional. De ahí la importancia de la firmeza ideológica de cada entidad partidista.
En un movimiento de cambio llamado “Cuarta Transformación”, no resulta lógico  que Morena, su impulsor, de centro izquierda, se aliara con un partido sin rumbo ni  ideología, convenenciero y cargado a la derecha, que no es verde, y menos ecologista.
Existen más coincidencias con el PRI, con el que guardan afinidades y hasta antecedentes históricos de militancia. Alejado de sus objetivos durante el desaparecido y cuestionado período neoliberal, ahora, bajo un nuevo liderazgo, ese partido redefine su rumbo de centro izquierda bajo la conducción de Alejandro Moreno Cárdenas.
Claro que no han faltado los detractores, de preferencia locales, en el milenario culto a la política de la cubeta de crustáceos. Con la clásica carencia de conceptos, intentan incendiar la pradera augurando persecuciones y vendettas contra Alito, por opositor, y por su hablar muy claro.
Nada de eso sucederá, el PRI y Alejandro, sin las rémoras del pasado -huéspedes inveterados de las plurinominales-, algunos ahora en el ojo del huracán, serán oposición seria y responsable que dará la batalla en las próximas elecciones, con el respaldo de su militancia y de sus órganos de gobierno, como anticipaba Katz.
Por su propia cuenta y con sus candidatos, y por qué no, en alianzas convenientes -no se descarte a nadie-, el Revolucionario Institucional cumplirá su compromiso con México, pero sobre todo, lo que nos interesa, con Campeche. No falta mucho, y veremos cosas que podrían sorprendernos, no quepa la menor duda. 

... Y ALGO MÁS 

Tiempos marcados y sin dados cargados 
Los plazos y tiempos los ha marcado la autoridad electoral. Lo aseguró el Secretario General de Gobierno, Pedro Armentía López: “No caerán en  provocaciones”. Respetuosos, “no se engancharán con nadie, mucho menos pelearán con ningún color partidista”. “En sus tiempos y formas los partidos políticos podrán fijar sus posturas”.
Lo que se haga o diga ahora solamente será gasto de pólvora en innecesarios “infiernitos”. Este es el tiempo de trabajar por el estado, cuidar del orden y la paz, apoyar la economía de los campechanos y, principalmente, luchar para salir airosos del problema de salud que interesa a todos. La grilla para después.
Para terminar, porque así he leído muchas veces esas palabras en las encendidas defensas de los seguidores a ultranza del presidente López Obrador cuando lo sienten agraviado, me gustaría repetirlas textualmente en el caso del gobernador: ¡Déjenlo trabajar!

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