Al titular de la Unidad de Inteligencia
Financiera, Santiago Nieto Castillo, no lo conozco, pero recuerdo con precisión
lo ocurrido al joven jurista con
merecida fama de eficiente y honesto. Separado el sexenio anterior de la
titularidad de la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos
Electorales dependiente de la entonces PGR por intentar aclarar el caso
Odebrecht. Operó el despido el arrogante ex director ahora en el centro de la
tormenta.
A quien conozco personalmente es al
responsable de la Fiscalía General de la República, antes PGR, Alejandro Gertz
Manero. En mil novecientos setenta y nueve, al concluir el sexenio del
licenciado Rafael Rodríguez Barrera, recibí el encargo de la Procuraduría
Federal de la Defensa del Trabajo, aquí, en nuestra casa común. Mi compañero
por tiempo breve antes de irse a la Secretaría de Gobierno, un hombreo
excepcional, don Pablo González Lastra.
El procurador era el licenciado Gertz
Manero, con quien nos reuníamos los auxiliares hasta dos veces al año en sus
oficinas al poniente del Distrito Federal. Imponente y recia personalidad de
deportista. Serio, algo solemne, pero con gran sentido del humor que fluía ante
un hecho simpático. Algún día escribiré un par de anécdotas de ese tiempo.
Institucional y sin filias partidistas, ha
trabajado con priistas como el recordado Pedro Ojeda Paullada. Perredistas como
Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Robles. Panistas como Vicente Fox. Ahora, con el
morenista Andrés Manuel López Obrador. Su conducta es la de siempre,
profesional, sin línea y muy vertical. Hombre de leyes y bien ganado prestigio.
Ambos -Nieto y Gertz-, desde sus
respectivas responsabilidades, han tenido y tienen que ver con la repatriación
del ex director de la empresa paraestatal más importante del país. Pocos saben
como ellos bajo qué condiciones y ofrecimientos se trajo desde Europa al
privilegiado que alguna vez produjo serios dolores de cabeza al de la UIF, y un
gran ajetreo al de la FGR.
Primero en una clínica de lujo, ahora en una
fastuosa suite en Polanco, espera el resultado de involucrar a gente de peso,
incluidos los dos anteriores presidentes y algunos ex colaboradores. Como las
cosas no están saliendo del todo bien por cuestiones de prescripción y otros
detalles, se decidió que, oculto tras la “L” y un trozo de cinta de
electricista en los ojos, pase de delator a denunciante.
Alega explotación y reclama inducción al
pecado. Los exhibirá como abusivos y si se puede mandará alguno a prisión. Pero
principalmente, levantará olas y tratará de sacar raja política del escándalo
mediático que generará. Comparecerán, declararán y se enfrentarán con su
acusador que les reclamará la manera como lo presionaron para obligarlo a
delinquir.
Mientras se desarrolla el sainete, Rosario
Robles se muerde un fleco de la falda para no incurrir en igual papel de
delatora. Si aventara nombres y culpas como testigo colaborador, ganaría la
calle pese al escándalo de la célebre “Estafa maestra” que con recursos
públicos, no con sobornos, contribuyó según se dice a la misma causa que el
joven “L”.
El show grande está a punto de empezar y en
los meses que faltan para el inicio de las campañas de mitad del sexenio, “L”
será moneda de cambio y recurso de propaganda electoral -no de justicia-, por
cualquier medio, incluidas las “benditas” redes sociales, para pegar con lo que
se pueda y donde más duela a los opositores para bajarles intenciones de voto.
El repatriado espera que su contribución
pondrá a salvo su honor y su fortuna, y gozará en libertad los bienes que “inocentemente”
obtuvo sin saber que incurría por lo menos en asociación delictuosa. Tratará de
esquivar el seguro revire de que las relaciones con los dueños de la empresa
sud americana eran suyas y no de otro. También, que en nombre de esa amistad
ofreció cargos a sus directivos para situarlos en la antesala de los negocios.
No está contando el joven “L” con que los
dos investigadores son gente de gran rectitud, y que el ofrecimiento de un
trato preferencial podría no resultarle y en una de esas se enfrentará al juez junto con los que acusa que no se quedarán
callados. Además, a Santiago se la debe y don Alejandro se la quiere. Los dos
tienen un nombre y un prestigio que cuidar, y no lo expondrán para proteger las
espaldas de uno de los que los mexicanos de bien detestan, por altanero, por “fifí",
por tranza y por soplón.
En Campeche nada sucede, hasta que sucede
Ya
lo hemos escrito, nada que suceda hoy puede ser tan impactante y duradero que un
eclipse de luna, la amenaza de un fenómeno meteorológico o una pleamar no
borren de la mente colectiva. La propia dinámica social hace que lo novedoso de
este día sea remitido al mundo de lo anecdótico y apenas repercuta en el
ambiente de mañana, mucho menos en el político.
Lo
más sonado de la jornada anterior tuvo un impacto tan breve y tan efímero que,
en plena semana de las comparecencias de funcionarios para ampliar los temas
del informe -el quinto- de la administración 2015-2021, salvo de ese ejercicio
de transparencia y de la pandemia, casi nadie habla de otros sucesos.
El
video “casualmente” difundido en redes sociales en el que se llama al boicot y a
restar importancia al informe de Carlos Miguel Aysa González y trasladarla a la
licenciada Layda Sansores San Román con motivo de su cumpleaños el mismo día, a
estas alturas parece una vacilada.
Cada
asunto y cada persona cuentan con su espacio y su clientela; lo importante es que
las cosas que los mal intencionados explotan y los mal pensados festinan no
muevan al pleito y al conflicto. La felicitación anual de los amigos de la ex
senadora y ahora alcaldesa de Álvaro Obregón, pretendió ser explotada en un aparente
intento de opacar el informe y hacer que los campechanos se ocuparan más del evento
social.
Se
comenta que los malquerientes de su mismo partido crearon la confusión con la
intención de complicar las cosas a la señora Layda, insinuando que trae pleito
con el gobernador. Pueril pensar que una mujer con tanta experiencia ocupe su
tiempo en molestar al primer mandatario en un día tan importante. Sobre todo,
porque no se les conoce ningún conflicto personal. Aysa ha dejado suficientemente
claro que no tiene intención de pelearse con nadie.
Así
las cosas, aunque faltan algunos meses, si la licenciada Sansores va a ser
candidata de Morena a la gubernatura, bienvenida. Como bienvenida y respetada será
cualquier dama de otro partido o independiente que aspire al cargo y se sume a
la idea de llevar a cabo campañas limpias y propositivas. Mientras eso sucede,
feliz cumpleaños a la licenciada Sansores, aunque la felicitación sea un poco
tardía.
… Y ALGO MÁS
Un paso en firme, pero no el final
Esta sección tenía un rumbo diferente; sin embargo; justificadamente decidí incursionar por otro terreno. En este sentido, en el quinto informe, el gobernador Carlos Miguel Aysa González reconoció al personal de salud por su trabajo en el combate contra el Covid-19.
El jefe del ejecutivo fue claro y enfático reconociendo a la ciudadanía por su responsabilidad y compromiso, y unirse a las autoridades en la lucha para contener el avance del despiadado virus. Como resultado, lo anunció el gobierno federal, Campeche se encuentra en semáforo amarillo. Comprensible tras la baja sostenida de contagios las últimas semanas.
El cambio no implica bajar la guardia, por el contrario, unidos, la sociedad y sus representantes atentos y en pie de lucha. La victoria está lejos, pero con cuidados extremos podemos transitar en paz mientras llega el momento de recuperar nuestra vida anterior.
Lo que sucede por la Casa Blanca
Cuando un político piensa más en su adversario que en sí mismo, algo está sintiendo que le ocupa y preocupa. Es el caso del republicano Trump y la candidata demócrata a la vice presidencia de Estados Unidos, Kamala Harris. Liberal, inteligente, audaz, preparada, es un soplo fresco a la campaña de Joe Biden, y un acierto.
Hija de migrantes jamaiquino y asiática, no se le descarta a futuro ser la primera mujer y de color en dirigir los destinos del coloso norteño. Con Harris, hagan de cuenta el retorno de la razón de tiempos de Obama. La senadora de cincuenta y cinco años y el candidato de setenta y siete darán mucho de qué hablar los próximos años ¡Al tiempo!

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