domingo, 30 de agosto de 2020

DE MUCHO, UN POCO/Las cuentas no cuadran

El café en el fuego y la fresca y silenciosa madrugada, propician el momento para  atreverse a repasar el voluminoso documento con el que el repatriado denunció ante la Fiscalía General de la República las infamias de las que según él fue víctima por parte de algunos compañeros de administración, incluido quien fuera  su gran amigo, el presidente Peña Nieto.
En la lectura se aprecia una detallada redacción, y en cada foja una rúbrica algo estilizada y siempre a la derecha, a un lado del margen. Así se acostumbra en los documentos ministeriales para facilitar su archivo. La razón, que la suscripción permanezca visible a la hora de engrapar o amarrar el expediente -ahora carpeta de investigación.
Cerca del final, algo extraño asoma en el texto y en el orden numérico de las fojas. Pensando en una mala jugada de la somnolencia todavía no despejada totalmente, nueva revisión. Según la numeración, el documento consta de sesenta y tres páginas y así lo marca la numeración al pie de cada una.
Extrañamente, la secuencia observada hasta la página cuarenta y ocho, abruptamente cambia a la cincuenta sin razón aparente. La cuarenta y nueve no se encuentra, y en su lugar se aprecian cuatro folios, sin numeración, sin rúbrica; con otro formato y un tipo de letra diferente.
Según información que abunda en redes sociales, el documento de sesenta y tres páginas que al final consta de sesenta y seis, dejó la secrecía de la FGR y fue filtrado por muchos medios. Alguien con acceso al documento violó las reglas del debido proceso y podría variar el rumbo de la sentencia que se dicte.
El largo documento fue alterado por quien lo filtró de mala fe, o se trató de un madruguete de alguien que lo hizo público para evidenciar fallas y sembrar justificadas dudas. Tal vez al darse cuenta del error, el informante vendió cara la posibilidad de que alguien pueda utilizarlo en su defensa por irregularidades en el proceso u otras causas.
Detrás podría estar escondida una intención muy evidente. Si es verdad que el asunto Odebrecht y su secuela de sobornos está prescrito, solamente quedaría el de la empresa que vendió chatarra y dicen que ha ofrecido devolver doscientos millones de dólares para reparar el daño. A este caso se refieren coincidentemente las enigmáticas planas.
Claro está que la FGR podría hacer comparecer al joven “N”, o “L”, como usted prefiera, para hacerlo ratificar o rectificar el contenido de las misteriosas fojas y, por supuesto, suscribirlas. Con todo, la duda seguirá, y la puerta se mantendrá abierta para alguna argucia legal. 
Podría tenerse como fin el desprestigio de las administraciones de Calderón y Peña. Algún mal pensado podría suponer eso, además de lo ya dicho. Cuestionable, porque el ruido que se ha formado alcanza desde hace mucho cobertura internacional. Un detalle erróneo podría restar credibilidad a una institución seria con un funcionario serio al frente.
Mientras se resuelve si habrá una innecesaria consulta para traer a juicio a dos expresidentes con todo lo que conlleva un procedimiento de extradición y repatriación que en algún caso podría durar el resto del sexenio de López Obrador, varios funcionarios no tan menores han empezado a advertir consecuencias a su acusador.
Varios de los señalados han llamado falso y mentiroso al engreído muchacho, y ya empezaron a formular demandas en su contra. Lo hacen también responsable de venganzas políticas, y este fue ni más ni menos que Luis Videgaray.
El ex secretario de Hacienda y ex Canciller tildó de “absurdas, inconsistentes, temerarias y falsas” y de “venganza política” las acusaciones, y se dijo dispuesto a responder ante las autoridades. Para nadie es secreta la antipatía que existió entre los dos personajes, las serias diferencias que tuvieron, y que la salida de “L” corrió a cargo del señor Videgaray.
Para colmo, el propio presidente afirmó en una de sus charlas mañaneras casi sin agenda que, el ex secretario de Hacienda y ex canciller se encuentra libre de sospechas, y su nombre no consta en ninguna investigación. El cerco se va cerrando en contra del petulante que creyó que con abrir la “caja de Pandora” quedaría a salvo. Así las cosas, pocos creen ya ens historias del “acusón”. 

Las encuestas adelantadas 
Lo comentamos en una columna del pasado junio: largo, desgastante y caro será el próximo proceso comicial. Costumbre hecha ley, vía encuestas, los partidos tratan de posicionarse y hacerlo con sus prospectos. Frente a un panorama complicado, se decantan por quienes consideran con posibilidades.
Acostumbrados a las sorpresas, no extraña el resultado del sondeo rápido más reciente. Cuesta creer que en un momento tan complicado, en plena pandemia y en abierta batalla por la salud y la economía, los encuestados tuvieran el tiempo para reflexionar, y el interés para anteponer la política a sus justificadas angustias.
Salvo determinados temas y en ciertas circunstancias, no creo en las encuestas. La posibilidad de decidir -pienso- tendría que surgir del conocimiento de los candidatos, y en este momento no los hay. Necesariamente también, sus proyectos y programas que tendrán que ver con lo prioritario.
Lo que sucede me lleva necesariamente a una simpática anécdota de los tiempos de inquietudes juveniles: un grupo de entusiastas muchachos llegamos a platicar con un importante personaje para presumir más que informar lo que hacíamos. Una gran cantidad de fotografías completaba la información. Está bien como recuerdo, dijo sonriente, ahora pónganse a trabajar.
Claro que el uso de la encuesta no es del todo erróneo si sus resultados se utilizan internamente para tomar una decisión sobre temas torales, y uno de ellos es la selección de candidatos. Hablar de cuantos votarían por ellos resulta intrascendente cuando todavía ninguno ha decidido, precisamente a causa de que no son los tiempos para hacerlo.
En este momento los aspirantes deben estar al lado de la población más vulnerable y no dejar la tarea sólo a las autoridades. Si apoyan con recursos y gestiones a salir de este tremendo bache, seguro se los recompensará en su momento. Aquí podríamos echar mano de la trillada frase de que “la verdadera encuesta será el día de la elección”.
Si hay trabajo efectivo, si la gente siente cerca a los que aspiran, llegado el momento sabrá reconocerlo, y con encuestas o sin ellas les dará su voto. Mientras tanto, los resultados de las últimas, plenas de datos estadísticos y barras de colores, parafraseando a aquel viejo político de mi anécdota, serán un bonito -y caro- recuerdo de las cada vez más cercanas campañas. 

… Y ALGO MÁS

Aysa exige ser escrupulosos en el ejercicio de los recursos públicos 
Avanzado el año y de cara a las presiones que habrán de sentirse desde el amanecer del próximo, el gobernador Carlos Miguel Aysa González convocó a sus principales colaboradores a una Reunión de Evaluación y Seguimiento de los Programas Gubernamentales, para cumplir con su obligación de estar pendiente del trabajo y los resultados de cada dependencia.
Con ello dio seguimiento a los programas en marcha en los sectores agropecuario, pesquero, laboral, social y económico, y que estos programas lleguen a todos los rincones del estado sin discriminar a nadie. Instó a “seguir ejerciendo de forma escrupulosa los recursos públicos en acciones que garanticen mejorar las condiciones de vida de los campechanos”. Y que, “los beneficios deben alcanzar a todos, principalmente a quienes más lo necesitan…”. 

Ecos de la “ley seca” 
El estrés del encierro sería probable causa de la compulsión por consumir bebidas alcohólicas. La consecuencia, el rebote físico, anímico, y en especial económico, porque llegan a cotizarse en la clandestinidad hasta en el triple de su valor en el mercado. El asunto se ha politizado y se reclama el fin a la “ley seca” como si se tratara de algo vital.
Tal vez sea tiempo de levantar la prohibición, pero no abiertamente como cuando la gente se volcó para adquirir grandes cantidades de bebidas. Podría probarse con la venta los fines de semana, exclusivamente en los sitios que manejan alimentos y han sido los más castigados. Una o dos cervezas por platillo, y exclusivamente en entregas a domicilio. Solamente es una idea.

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