sábado, 15 de mayo de 2021

DE MUCHO, UN POCO/La vestimenta y el lenguaje corporal

Quienes gustan de observar no sólo expresiones, también gestos y actitudes, suelen fijarse en la vestimenta y en el lenguaje corporal. Si pensamos en personajes emblemáticos de la gente empoderada, tenemos que fijar la mirada y la atención en Andrés Manuel López Obrador. El mejor escenario, sus largas conferencias mañaneras.
Al iniciar su administración, el presidente lucía trajes de corte fino y elegante, de preferencia en colores oscuros. Sedas, lanas y cashmeres, muy de su talla y rematados con camisas finas, y costosas corbatas bien anudadas y mejor acomodadas. Zapatos lustrosos. Haga de cuenta la elegancia de Peña Nieto en el vestir.
Como que ya no se cuida el detalle de la ropa, o los asesores de imagen se cansaron de hacer recomendaciones. En cumbres internacionales como la del pasado septiembre ante líderes de la ONU, el mandatario se presentó frente a las cámaras con la ropa desaliñada y la corbata chueca. Nada que ver con Peña.
Lo que no ha cambiado, hay que decirlo, es el fragor de las embestidas contra sus odiados enemigos, los “conservadores y los neoliberales”. No hay día que no los acuse de saqueadores y corruptos, y no los culpe de todos los males del país, desde la caída brutal de la economía, la escalada de los precios y hasta el abandono de la salud de los mexicanos.
Lo malo es que a la fecha y pese a que afirma contar con pruebas, no hay uno solo de los que acusa de corrupción en la compra de medicinas que ocupe una celda en alguna prisión. Pero eso sí, el mal se agrava cada día, y cada día también, los anaqueles de las farmacias de los hospitales y clínicas oficiales lucen más vacíos y desolados.
La búsqueda de culpables se la dio la propia vida. El karma ineludible puso en sus manos la oportunidad. La tragedia del metro capitalino, la ostentosa pero desdichada Línea Dorada, infligió al “pueblo bueno y sabio” que tanto ama y respeta el presidente, una herida grave que exige y obliga a hacer justicia. “Al carajo con las fotos”, sólo justicia.
Madres desconsoladas, viudas jóvenes, menores sin papá, sin mamá, o sin los dos. Y en el camino de la ley, ningún conservador, ningún corrupto, ningún prianista para aventarle culpas y sacrificarlo en la hoguera de la plaza pública tras un juicio sumario celebrado desde el púlpito mañanero.
Técnicos, operadores, trabajadores de las líneas, la gente de la calle, habían documentado cada estructura vertical y horizontal, cada columna o trabe que caía a pedazos. El pueblo, "su pueblo bueno y sabio", sabe que media ruta se hizo elevada para “ahorrar” costos y aumentar “beneficios”. Los vagones rentados representaron el triple que si hubieran sido comprados.
Se han buscado otros culpables, entre ellos Mancera. Cómo acreditarle culpas si el Senador no hizo otra cosa que cubrir espaldas. Si él aguanta, el encargado del transporte en su administración está dispuesto a aclarar si hubo actos deliberados de corrupción en la construcción o negligencia criminal por la falta de mantenimiento.
El presidente luce angustiado, desolado. Es cada vez más notoria su parálisis facial, secuela de un accidente cardiovascular. Los hombros caídos, los labios apretados y su mirada a lo alto buscando señales en el cielo. Sus actitudes reflejan la profunda preocupación de dejar entre la polvareda del infortunio a uno o a sus dos “delfines”. Teme perder a la mayoría de “sus” diputados, y por ende, ser testigo impotente del fracaso de su Cuarta Transformación.

Justicia politizada o política judicializada
En la fiesta democrática que vivimos, al doctor Alejandro Hertz Manero le está tocando bailar con la menos agraciada de las damas asistentes a la convivialidad. No nos parece justo. Serio y profesional, lo conocí como Procurador Federal de la defensa del Trabajo.
Conocedor del derecho, a fines de los setentas era la imagen viva del funcionario eficaz y exitoso al lado del Secretario del Trabajo y Previsión Social, su amigo el licenciado Pedro Ojeda Paullada, Con el cargo de Procurador en el estado, una o dos veces al año asistía a reuniones con el alto funcionario y con varios de sus colaboradores.
Lo dejé de ver y saber de su persona durante mucho tiempo, hasta que el ex presidente Fox lo rescató nombrándolo Secretario de Seguridad Pública o algo por el estilo. Por razones que no sabemos, pero imaginamos, el culto personaje renunció para librarse de algún estigma que probablemente lo hubiera alcanzado cerca del folklórico presidente.
Ajeno a su estilo, preside una embestida contra los candidatos opositores que hacen peligrar la elección de los hombres y mujeres de López Obrador. Por encima del árbitro legítimo, el INE, judicializan varios casos, el más evidente, el de la Coalición Vamos por México en Nuevo León por un delito electoral  inexistente. Como si los neoloneses pudieran permitirlo, tratan de librar el camino de su candidata arraigada en el tercer sitio.
El supuesto delito no es ni extraño ni ajeno entre los candidatos, lo usó el mismo presidente durante su campaña cuando ofreció reducir los precios de los combustibles, de la luz y del gas, y prometió educación de calidad y un sistema de salud a la altura del primer mundo. López Obrador no cumplió y ahora niega lo ofrecido. Al fin de cuentas por votos todo se vale.
Como admirador del doctor Hertz Manero, quisiera que las cosas no se le complicaran. Tiene toda una vida en el servicio público, una imagen bien ganada de funcionario serio y hombre probo que no puede ni debe arriesgar por fama efímera, y mucho menos por dinero, porque no es su estilo.  Tiene ochenta y un años y no sería justo arriesgar su nombre y su prestigio en la que pudiera ser la última etapa de su productiva existencia.

... Y ALGO MÁS

Se nos va por la tangente
En Geometría se define como: “La Tangente de un ángulo es la relación de su seno con su coseno. En el caso de un ángulo agudo de un triángulo rectángulo, es equivalente a la relación de la longitud del cateto opuesto a la longitud del cateto adyacente, medida en radianes”. Esto es para genios, francamente no lo entendí.
En política me va mejor: “Irse por la tangente es dar una respuesta que no se corresponde con lo que se cuestiona, normalmente de manera intencionada pues se trata de una pregunta comprometida. Cambiar de tema en mitad de una conversación o discurso para referirse a cuestiones que no guardan relación con el objeto de la discusión.
Esta última definición, de inmediato remite al debate del pasado viernes siete. Los candidatos a la gubernatura, enfrascados en una guerra de descalificaciones, se dieron con todo. Hubo propuestas de las que ya se habló en abundancia, pero lo original fue lo correspondiente al destino de varias docenas de millones de pesos. La respuesta en kilos de pollo congelado dejó más dudas que certezas.
La cuestión ha escalado, al grado de que un noticiero local realizó un reportaje bastante detallado de empresas del vecino estado de Yucatán que tuvieron relaciones de tipo comercial con el Ayuntamiento de Campeche. Lo extraño es que de la mayoría, si no es que de la totalidad, no se hallaron los domicilios, o en el peor de los casos, corresponden a salas de fiesta y negocios ajenos a quienes facturaron. Otros son terrenos baldíos o domicilios particulares.
Suponemos que el asunto dará para más, toda vez que los empresarios locales difícilmente estarán de acuerdo con el hecho de que los impuestos que ellos generan aquí, sirvan para enriquecer a empresarios de otros estados, y por qué no, a algunos políticos ajenos a los intereses de los campechanos.
Tal vez sea el tiempo de dar respuesta a las preguntas que flotan en el aire y constan en abundancia en los expedientes de la Cotaipec. Sería el tiempo de enfrentar la realidad y aclarar las dudas que están matando más que un probable desengaño. Ya es tiempo de dejar un poco de lado la relación de los senos y los cosenos y, claro está, dejar de utilizar la tangente como ruta de escape.


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