El presidente sale a su mañanera con el
“outfit” acostumbrado: traje holgado, cuello de la camisa más amplio que la
circunferencia de su propio cuello, corbata torcida a la izquierda, de color entre
rojo y zanahoria desde la visión retinopático-daltónica del columnista.
Exhibe un escrito del gobierno estadounidense solicitando información de
Cabeza de Vaca, investigado por lavado de dinero. “…Yo no estoy dando instrucciones, no es mi
fuerte la venganza, no soy hipócrita, no soy de dos caras como lo son los
conservadores”, dice.
En sentido inverso, López Obrador ordenó una nota
diplomática reclamando que
organismos de ese país financien a “Mexicanos contra la Corrupción y la
Impunidad”. La califica de
“grupo político disfrazado de asociación civil”, a pesar de haber exhibido
casos como el de la Estafa Maestra que
tanto beneficio mediático le ha aportado.
De paso, el presidente arremetió contra el Banco de México. Reclama
opacidad en su manejo. Argumenta que no es un asunto de economistas -él es un
economista según su título de la UNAM- y corresponde a todos los mexicanos, al
pueblo “bueno y sabio”.
Una breve consulta a la página de
transparencia del organismo correspondiente al pasado catorce de mayo reporta
una disminución en la reserva internacional por cuatrocientos ochenta y cuatro
millones de dólares, y un saldo acumulado
de ciento noventa y cuatro mil seiscientos cuarenta y cinco millones de la
divisa verde.
Lo que no encontramos es lo referente a los remanentes que reclama, dónde y cómo
se generan y, en última instancia, cuánto representarían para las finanzas
públicas y para los programas asistenciales de la administración.
López Obrador deja claro que se opone a que
su presidente repita en el cargo, y ya tiene
candidatos para sucederlo. Reclama
que los funcionarios de Banxico se retiren
con altísimas pensiones que ni en sueños alcanzan los jubilados degradados
a UMAs.
A menos de dos semanas de los comicios más
importantes de lo que va de la administración y de la historia reciente, nuevas judicializaciones y nuevos sainetes políticos
se van sumando en la 4T para tratar de convertirlos en votos, y por qué no, en
tablas de salvación para mantenerse a flote.
Cómo vamos en las campañas
Con altibajos, pero de cierta manera
tranquila y civilizadamente estaban avanzando las campañas, en particular las
relacionadas con la gubernatura, hasta el viernes siete de este mes de mayo, en
ocasión del debate celebrado en el Centro Internacional de Convenciones y
Exposiciones Campeche XXI.
Ya ha sido dicho y repetido que, salvo uno de
los candidatos que expuso sustancialmente mejor sus proyectos y propuestas, el
resto de los aspirantes se la pasaron insultándose, descalificándose, y
acusándose de todo. La reyerta no terminó ahí y aquella noche.
Hasta ese momento y pese a que muchos de los
campechanos lo sospechaban, en el fondo no tenían idea clara de lo que habría
de sobrevenir al paso de las semanas. Dos candidatos, la de Morena y el del
Moci, se han enfrascado en una guerra de mutuas afrentas, basados en sus
respectivos desempeños como alcaldes.
Dejando un poco de lado el objetivo principal
de la campaña, contactar con los campechanos para conquistar su voto, Eliseo Fernández
viajó a la Ciudad de México para tomarse la foto junto a una de las obras de
Layda Sansores en su administración, las escaleras eléctricas, de las que mucho
se habla pero no se sabe a ciencia cierta a dónde van y para qué sirven.
Los morenistas, por su parte, han revirado
contra Fernández con golpes contundentes. Videos de predios en los que se
supone funcionaban las empresas “fantasmas” que atribuyen a su rival, Hasta una
denuncia ante la Fiscalía por peculado, operaciones con recursos de procedencia
ilícita y uso ilegal de atribuciones y facultades.
Ajeno al conflicto, el de la Coalición “Va X
Campeche” compuesta por PAN, PRI y PRD, Christian Castro Bello, se ha desmarcado
del pleito y minimizado la “acusación” de ser “sobrino de Alito”. Sin perder el paso,
cada día y en cada gira, consolida su personalidad y aumenta su distancia de los
dos rivales más notorios. El seis de junio veremos los resultados.
… Y ALGO MÁS
Nos dieron la mano y arrebatamos los píes
Era una frase muy común entre los campechanos
del siglo pasado. De ese modo se referían a las actitudes de quienes en franca
desobediencia o lamentable carencia de empatía y civilidad, mal entendían o desatendían
el mensaje y no cumplían con ciertas normas legales 0 sociales.
Lo anterior es exactamente aplicable desde el
punto de vista del informe técnico correspondiente al viernes veintiuno de este
preocupante mes de mayo. En casos positivos de Covi-19 confirmados en todo el
estado, casi nueve mil, las cosas están para preocuparse.
No hay que olvidar que hace apenas unas
semanas, con semáforo epidemiológico en verde, los campechanos hablábamos de
cuatro o cinco casos cada día. A la presente fecha, los números han variado y
aumentado la positividad de los enfermos hasta en un trescientos por ciento.
La respuesta no se ha hecho esperar por parte
de las autoridades. Sin dilación nos regresaron al semáforo en color amarillo, en
detrimento de cuestiones de carácter comercial y económico, y hasta de la vida
en familia. Ya ni tocar el tema del retorno a las clases presenciales.
Ni con quién pelear que no sea con nosotros
mismos por relajar los cuidados, dejar de observar las medidas de prevención y desacatar
las recomendaciones oficiales. Si continuamos por ese camino, seguiremos
retrocediendo hasta el semáforo rojo. No supimos entender, y cuando nos dieron
la mano, arrebatamos los pies.
Oportuna y prudente aclaración
Al contrario de lo que sucede en otros sitios
y en otros ámbitos, el gobernador del estado, Carlos Miguel Aysa González,
desde el inicio las campañas electorales, sin descuidar su responsabilidad, se
ha abstenido de publicitar sus actividades oficiales. Así se comprometió con su
firma ante el presidente, y él sí está cumpliendo.
No obstante, quizá inducida por gente ociosa
o mal intencionada, la discreción del
mandatario la atribuyeron a un mal estado de salud, lo que hizo que el
gobernador se decidiera a dejar un momento de lado la institucional discreción
para aclarar las cosas. Estas fueron sus prudentes declaraciones:
“La
publicación que ha estado circulando en redes sociales sobre mi estado de salud
es totalmente falsa. No estoy enfermo y gozo de cabal salud; yo continúo
trabajando, como todos los días, desde mi oficina de Palacio de Gobierno,
atendiendo los temas prioritarios de salud, seguridad y protección civil”.

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