Fue uno de los personajes locales más importantes del siglo anterior. Formó parte de un grupo especial de políticos que brilló con luz propia, y como ellos, estuvo presente en la mayoría de las administraciones estatales y municipales y en legislaturas federales.
Citar otros nombres sería irresponsable y políticamente incorrecto. Primero, porque si mencionamos a algunos en especial, parecería acto de oportunismo y ansiedad por meterse y entrometerse sin merecerlo en el círculo cada vez más amplio de gente que busca el poder.
Si omitiera alguno sería injusta descortesía. Así, como en las primeras publicaciones, el invitado de hoy es el licenciado Víctor Carlos Pérez Cámara, campechano y acuariano de corazón alumbrado por el sol costeño un veintidós de enero de mil novecientos veintidós.
En la vida de Don Carlos, a intervalos hubo cargos modestos como síndico del Ayuntamiento capitalino, presidente de la Junta de Conciliación y Arbitraje, procurador auxiliar de la Defensa del Trabajo y vocal del plano regulador en la ciudad de Campeche.
Presidió altas responsabilidades en el gobierno estatal como Secretario general de Gobierno y Tesorero general del Estado, y por medio año gobernador sustituto. Electo constitucionalmente, presidente del Honorable Ayuntamiento. En el legislativo federal, diputado y senador de la República.
En su ejemplar vida de priísta ocupó cargos de importancia en el ámbito nacional como Secretario y Subsecretario del Comité Ejecutivo. Innumerables comisiones de delegado general y especial en diversas entidades, le construyeron una muy activa vida partidista.
Por esas cosas extrañas de la vida, en varias sucesiones estuvo a punto de ser candidato a gobernador, y otras tantas el “supremo elector”, se decidió por otra opción. Queda claro que Don Carlos y Campeche se perdieron esa enorme oportunidad.
En días recientes, el licenciado Pérez Cámara dejó de existir, en su hogar de siempre, rodeado de su familia a la que tanto amó. Bendecido también por el cariño y el respeto que se ganó a pulso entre la sociedad del terruño que lo vio nacer.
Algún día, si se me permite, narraré como conocí a Don Carlos, de su sentido del humor, de sus bromas, y de la manera como nos trató a un grupo de jóvenes que radicamos en la Capital del país con una beca del gobierno del estado.
Por hoy concluyo con la transcripción del primer párrafo del sentido mensaje de despedida de su sobrina Nelia del Pilar Pérez Curmina:
Celebro la vida de un gran hombre…Carlos Pérez Cámara ha partido a un lugar mejor! Hemos perdido al pilar de la familia. Siempre orgullosos de él pues fue un hombre íntegro, honesto, generoso, el mejor de los hijos…el padre que sus hermanos menores perdieron a temprana edad, esposo amoroso, padre y abuelo entregado!
Lamento no contar con más espacio para el resto del hermoso homenaje. Me sumo al sentir de mi estimada, admirada y respetada amiga Nelia. Descanse en paz un hombre probo, un ciudadano amado y respetado y un campechano de bien. Duerma en paz el sueño eterno de los justos Don Víctor Carlos Pérez Cámara.
Debajo
de su piel hay nervios y sensibilidad
Tras la torpe idea de censurar el trabajo
periodístico desde la óptica de una bisoña
censora que sabe del tema igual que el “Doctor Herodes” de civilidad y diplomacia,
un acontecimiento vino a demostrar que, al contrario de la cita shakesperiana de
Hamlet, “Something is rotten in the state
of Denmark”, no todo huele mal en la perorata matutina.
Inesperadamente, una mañanera se salió de
su ritmo habitual. Cesó la dulzona andanada de loas al que manda y dispone. El aburrido
libreto de preguntas a modo por parte de “periodistas” también a modo y a gusto
del anfitrión, dio paso a algo original. Silencio en el graderío, sin moléculas,
filibusteros, charros o chapuceros, ahí estaba un grande del periodismo.
Jorge Ramos tomó la palabra, increpó fuertemente
como es su estilo, y formuló preguntas incómodas al presidente. Fue duro, hay
que reconocerlo, pero no irrespetuoso. Quien lo conoce y lo ha visto
entrevistar, sabe que su estilo no pasa por la lisonja. Así fue de rudo con el
ex presidente Enrique Peña Nieto, lo mismo que con el venezolano Nicolás
Maduro.
De la entrevista al mandatario sureño hay que
concluir que, tras un serio problema con su seguridad y después de
serles decomisadas sus costosas cámaras y demás equipo, Ramos y sus
colaboradores estuvieron a punto de ir a prisión. En un gesto de honestidad, el
periodista ha reconocido que gracias al gobierno mexicano las cosas no pasaron
a mayores.
No falta quien afirme que el periodista
hizo pedazos al mandatario, y que hubo un solo perdedor. Nada de eso es verdad. En la batalla verbal ni
vencedores ni vencidos. El periodista llevó al entrevistado a su terreno como
hizo con Fox, con Calderón y con Peña. Lo mismo que con el dictador que amenazó
su vida y su libertad y que de todo tiene menos de Maduro.
No solamente a Ramos hay que reconocerle,
también lo merece Andrés Manuel López Obrador. El presidente se mostró comprensivo;
nunca amenazó, y contestó todo lo que le preguntaron y hasta un poco más,
aunque no siempre con datos ciertos. Ramos utilizó la información oficial del
gobierno, pero el presidente siempre tiene y tendrá “otros datos”.
Lo deseable es que después de la entrevista
empiecen a cambiar las cosas. No creemos que el presidente autorice que la “inconmovible
juez” siente a Ramos en la silla de los acusados y lo sentencie sumariamente por
aquello de las “mentiras”. Tiene la oportunidad de terminar con esa inútil farsa
y emprender un nuevo camino a la democracia y a la rendición de cuentas.
Ya es tiempo de mostrar a México y al mundo
que existen mente y criterio abiertos; que se cree en la prensa seria de
cualquier tipo como oportunidad de transparentar lo que se está haciendo. Es la
ocasión de demostrar que hay un cambio de actitud, y que esta vez la apertura
va en serio. Así pareció al desmentir a su sub secretario de salud y sus
estúpidas ideas de complots y golpes-golpes, producto de su insensibilidad y su
adulación desbocada.
Lo que aparenta debe ser, y al parecer hay
intención de poner fin al largo abandono de casi tres años a los enfermos
graves. Podría ser además la oportunidad de demostrar que debajo de la piel de
López Obrador no hay cables, alambres y resortes. Probar que en sus venas hay sangre, en su frente
sudor y en su alma algo de pudor.
... Y ALGO MÁS
Otra
de debates
El debate sobre “cómo se encuentra México a tres años del triunfo de Andrés Manuel López
Obrador” entre Marko Cortés del PAN, Alejandro Moreno del PRI y Mario
Delgado de Morena, no fue una mañana de vino y rosas, y sí una especie de
Waterloo para un aprendiz de almirante político asombrado, desorbitado y
balbuceante.
Alito Moreno con novedoso look de sienes
plateadas al estilo del galán de cine de los cincuentas, Arturo de Córdova, le
espetó que “El gobierno se les está
cayendo a pedazos por ser ineficientes e ineptos y no saber llevar la
gobernabilidad del país”. “Morena es una desgracia y tragedia para México”.
“Corrupción en la obra pública por falta de transparencia y asignación directa
de contratos. Tráfico de influencias y negocios a través de familiares de los
funcionarios”.
Violencia
y crimen en números históricos, consulta innecesaria para enjuiciar a ex
presidentes, un tren que se desploma, y lo peor, la ausencia de medicamentos,
en especial contra el cáncer. Qué podía responder Delgado si su líder máximo ya
lo hizo y se comprometió a resolver el problema antes de que se cumpla la mitad
de su sexenio.
Delgado, salvo burlas infantiles apoyado en
sus “victorias”, no cuenta con argumentos contra los cuestionamientos de sus
opositores. La que debiera ser su base lo repudia y rechifla y la oposición le
pega las golpizas de su vida. Sus razonamientos son los mismos metidos a
punta de mañaneras en las mentes de una población chaira que todo acepta,
justifica y perdona.
Con su frase “Ellos recibieron
millones y comprometieron la soberanía del pueblo con grandes empresas y
empresarios” -casi el gastado “el PRI robó más”- intenta minimizar un nuevo demoledor video
de la familia presidencial.
Así las cosas, después de las burdas andanadas
de Ruiz y ahora de Madrazo, creemos que habrá relevo en una dirigencia nacional.
Lo que no podemos afirmar es quien se hará cargo de lo que está quedando de
Morena y del partido del presidente.

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