Hay dos frases surgidas de las ocurrencias
de los pescadores y las parteras empíricas: “Quien quiera peces que se moje el trasero”, dicen los hombres de la
caña, la red y el anzuelo. “Cuando el niño viene
bien, cualquier vecina es comadrona”, afirmaban las parteras.
Vaya que ambos dichos se aplican a lo que
está ocurriendo en el ámbito de la política, nacional y local, y en particular
entre las filas de un partido político en especial. Las frases son lo de menos,
pero así se las gastan allá y aquí.
Alejandro Moreno Cárdenas, presidente del
Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional y ese sí -porque no me gusta mucho usar esa palabra-, merecedor del calificativo de líder,
rema y rema contra la corriente como sabe hacerlo.
Jamás se había visto tal inquietud por
desbarrancar la carrera de un dirigente. Desde Sánchez Vite, pasando por Lugo
Verduzco, hasta Beltrones, con diversos matices, concluyeron sus tiempos o se
separaron por propia voluntad, con sus “asegunes”.
Alito ha vivido de todo tras una elección
compleja, y como se afirma en corto, con una intervención jamás tan clara del
ejecutivo federal. En alianza perdieron muchas gubernaturas, pero consiguieron el mayor número de alcaldías y curules del corredor metropolitano, e impidieron la trágica
mayoría calificada en la Cámara federal de Diputados.
A golpes y balazos, gansterilmente, y ahora
con estrategia, diplomacia y una nueva corriente crítica, tratan de terminar
abruptamente el encargo de Moreno Cárdenas. Actores de finos trajes y un número
todavía indeterminado de viejos priistas añorantes de plurinominales, se quejan
por el arribo de una nueva generación de partidarios de Alejandro.
Alito dijo claro que será presidente nacional
hasta el mes de agosto del dos mil veintitrés, en cumplimiento de un mandato
estatutario que sólo podría interrumpirse si él así lo decide, antes que por la
fuerza, y no creemos que Alejandro comparta la última idea. Su próxima asamblea
nacional determinará muchas cosas, menos su salida.
Los resultados semejantes en millones de
votos entre priístas y panistas, los conduce de una alianza temporal a un
futuro frente legislativo que impida decisiones caprichosas del ejecutivo, continuo
desdén por las leyes y más acción destructora en contra de los órganos del
estado.
Moreno Cárdenas no se queja como se hace en
Campeche, donde al estilo “mañanero” se busca culpables con la lupa pegada
al ojo. Abundan los lamentos por la falta de recursos, y se persigue a los
“traidores” que se marcharon a falta de buenos partos y traseros secos, pero
también, y no es difícil, por la escasez de oportunidades.
Tal vez debe recurrirse a la autocrítica y pararse frente al espejo en lugar de usar recursos ópticos. Con trabajo y ejemplo vendrán nuevos cuadros. Ahora, "los que se fueron, se fueron", diría el doctor Herodes, y es necesario reflexionar en sus motivos. Se fueron porque les pegó la gana y por buscar alternativas que tal vez no les resulten.
Pero por favor, los “voluntarios" y "desinteresados”
apoyadores que tras ocupar cargos de todos sabores y colores ahora critican
desde la comodidad millonaria de una curul plurinominal, deben pensarlo un poco
antes de juzgar a esos “traidores”. Hay quienes podrían morderse la lengua,
seguro.
La Doctrina Estrada y la isla
bella
Estados
Unidos agrava el embargo y establece nuevas sanciones contra el gobierno cubano
por la manera a su juicio represiva de enfrentar las protestas de sus
conciudadanos que reclaman por la falta de libertades. México, en nombre de la
Doctrina Estrada, sin entrometerse en sus asuntos internos, ha optado por
acudir en su ayuda.
El
gobierno de López Obrador emprendió el camino recorrido por anteriores
gobiernos de apoyar a la población en sus carencias. Se realiza una gran
movilización, forzosamente por la vía marítima, para transportar material
médico, alimentos, combustibles y lubricantes. Estos últimos, los que antes de
su gran crisis enviaba la Venezuela de Chávez a la Cuba de Fidel.
Para
nadie es desconocida la amistad entre cubanos y mexicanos. Existe enorme
cercanía entre ambos pueblos que de siempre han visto con buenos ojos los
hermanamientos de sus regiones. Programas de salud, educativos y culturales existen
desde que Carlos Joaquín Reyes Alpuche (+) se constituyó en una especie de
enlace de buena voluntad entre cubanos y campechanos.
La
decisión del gobierno mexicano de apoyar a los hermanos que están viviendo
momentos difíciles, sin buscar confrontarse con el gobierno norteamericano por su
manera de manejar las cosas, debe pasar por una estricta e imprescindible
supervisión del destino de los apoyos.
Quienes
los pagamos con nuestros impuestos, tenemos derecho a saber que lo que mandamos
a pesar de que nos hace falta, llegará a manos de los cubanos necesitados, y no
terminará en tiendas y supermercados y en las mesas de algunos gobernantes.
Recordar que en muchas ocasiones la
ayuda humanitaria consiste en donativos que hacen los pobres de los países
ricos, y que terminan beneficiando a los ricos de los países pobres.
… Y ALGO MÁS
Las
elecciones cincuenta días después
Del histórico domingo seis de junio y de
las elecciones más disputadas, discutidas y complicadas que documenta la
historia de la patria chica, han pasado algo más de siete semanas. Cincuenta
días que hacen sentir nostalgia por los viejos tiempos de paz provinciana y sin
pandemia.
Inédito en los anales de la política
campechana -y a la campechana- que, la pelea y sus resultados se hayan apartado
del tradicional encuentro entre dos candidatos fuertes y la inevitable
“morralla”, para convertirse en una contienda de tercios y parecidos números.
Tras batallas verbales y frases encendidas,
por cansancio, convencimiento o decepción, se ha pasado a bromas y
chascarrillos y una que otra ocurrencia. En abono a la incertidumbre, sigue sin
declararse oficialmente un ganador, lo que ha frenado -poquito, pero lo ha
hecho- el tropel de la cargada a favor de quien obtuvo el mayor número de votos
en el conteo preliminar.
Faltan dos instancias y dos resolutivos
antes del quince de septiembre, cuando se erija un nuevo gobierno y su titular
haga sonar la campana réplica de la de Dolores frente a una Plaza de la
República repleta de gente que acudirá como acostumbra a repetir el “Grito” y
ser testigo de la tradicional ceremonia.
Mientras tanto y a otras siete semanas de
esa fiesta, vivamos los cincuenta días que faltan para el relevo de Carlos
Miguel Aysa con el ánimo dispuesto y la civilidad suficiente para dar la
bienvenida al gobierno que la ley y el voto mayoritario decidan para todos los
campechanos.
¿Dónde
están las vacunas?
Tal como ha sucedido con los medicamentos
contra el cáncer y la falta de otros productos farmacéuticos en el sector
salud, se está pidiendo paciencia a los jóvenes de entre treinta y treinta y
nueve años que recibieron la primera dosis de la vacuna anticovid, y esperan impacientes
la segunda que debería recibirse antes de un mes de la aplicación de la
primera.
Lo extraño, lo confuso, es que de acuerdo a
lo que a diario manejan los noticieros nacionales, existe un acumulado de más
de veinte millones de dosis del fármaco que no han sido aplicadas y que, en
última instancia, nadie sabe dónde se encuentran ni su estado de conservación.
Desde la Coordinación Regional de los
Programas del Bienestar se ha difundido la información de que no existe fecha
para la aplicación de la segunda dosis pendiente para los jóvenes en el rango
de edad mencionado, y para las mujeres embarazadas de nueve semanas de
gestación, vacunados la última semana del mes anterior.
Es muy importante cubrir este faltante para
pasar al tercer grupo de edad, quizá el más vulnerable por lo inquieto y el que
más preocupación provoca: el de los muchachos entre veinte y veintinueve años
que son las víctimas más sensibles del cruento mal del siglo.

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